31 de enero de 2009

Denise Dresser en: México ante la Crisis ¿Que hacer para crecer?

Participación de la doctora del Instituto Tecnológico Autónomo de México, Denise Dresser, en el Foro del Senado Méxicano del pasado jueves 29 de Enero del 2009.

Gracias. Es un gran placer estar aquí como académica, como ciudadana, como mujer, lamentablemente la única invitada a este foro.

México es un país privilegiado. Tiene una ubicación geográfica extraordinaria y cuenta con grandes riquezas naturales. Está poblado por millones de personas talentosas y trabajadoras. Pero a pesar de ello la pregunta perenne sigue siendo: ¿Por qué no crecemos a la velocidad que podríamos y deberíamos? ¿Por qué seguimos discutiendo este tema año tras año, foro tras foro?

Aventuro algunas respuestas y les pediría que me acompañaran en un ejercicio intelectual recordando aquel famoso libro de madame Calderón de la Barca, llamado La vida en México, escrito en el siglo XVII, en el cual intenta describir las principales características del país.

Si madame Calderón de la Barca escribiera su famoso libro hoy tendría que cambiarle el título a Oligopolilandia porque desde el primer momento en el que pisara el país se enfrentaría a los síntomas de una economía política disfuncional que la crisis tan sólo agrava.

Aterrizaría en uno de los aeropuertos más caros del mundo, se vería asediada por maleteros que controlan el servicio, tomaría un taxi de una compañía que se ha autodecretado un aumento del 30 por ciento, ante el pasmo de las autoridades y si tuviera que cargar gasolina, podría hacerlo tan sólo en Pemex.

En el hotel habría 75 por ciento de probabilidades de que consumiera una tortilla vendida por un solo distribuidor; y si se enfermara del estómago y necesitara ir a una farmacia descubriría que las medicinas ahí cuestan más que en muchas partes del mundo. Y si le hablara a su esposo de larga distancia para quejarse de la situación pagaría entre las tarifas más elevadas de la OCDE. Y si prendiera la televisión para distraerse ante el mal rato, descubriría que sólo existen dos cadenas.

Para entender la situación en la que se encuentra tendría que recordar lo que dijo Guillermo Ortiz hace unos días: "no hemos creado las condiciones para que los recursos se usen de manera eficiente", o tendría que leer el libro Good Capitalism, Bad Capitalism, que explica por qué algunos países prosperan y otros se estancan; por qué algunos promueven la equidad y otros no logran hacerlo.

La respuesta se halla en la mezcla correcta de Estado y mercado; de regulación e innovación.
Y hoy México es un ejemplo clásico de lo que el premio Nobel de Economía, Joseph E. Stiglitz, llama "una mala encarnación del capitalismo", el capitalismo de cuate, honey capitalism, el capitalismo de cómplices, el capitalismo que no se basa en la competencia o en la innovación, sino en su obstaculización.

Ese andamiaje de privilegios y de posiciones dominantes y nudos sindicales en sectores cruciales para el desarrollo de cualquier país, y México no es la excepción.
¿Cuáles son esos sectores? Telecomunicaciones, servicios financieros, transporte, energía. Nudos que aprisionan a la economía y la vuelven ineficiente. Una mezcla de capitalismo de Estado y capitalismo oligárquico.

Hoy México, inmerso en esta crisis, está aún lejos de acceder a ese capitalismo exitoso, dinámico, democrático, donde el Estado no protege privilegios, no defiende cotos, no elige ganadores, no permite la perpetuación de un pequeño grupo de oligarcas con el poder de vetar las reformas que los perjudican. Ese capitalismo abierto donde las autoridades crean condiciones para los mercados abiertos, competitivos, innovadores que proveen mejores productos a precios más baratos para los consumidores, para los ciudadanos.

Y hoy México, lamentablemente, carga con los resultados de esfuerzos fallidos por modernizar esta economía durante los últimos 20 años. Las reformas de los ochenta y noventa entrañaron la privatización, la liberalización comercial, pero esas reformas no produjeron una economía dinámica de mercado, con regulación gubernamental eficaz, capaz de crear mercados funcionales y competitivos, porque en vez de transparencia y reglas claras prevaleció la discrecionalidad entre los empresarios que se beneficiaron de las privatizaciones y los funcionarios del gobierno encargados de regularlos.

Las declaraciones de Agustín Carstens, el martes pasado, en torno a la necesidad de combatir los monopolios en telefonía son bienvenidas. Lamentablemente se dan 18 años tarde y ahí están los resultados: una economía que no crece lo suficiente; una elite empresarial que no compite lo suficiente, un modelo económico que concentra la riqueza y distribuye mal la que hay.

México está atrapado por una red intrincada de privilegios y vetos empresariales y posiciones dominantes que inhiben un terreno más nivelado de juego. Una red que opera a base de favores y concesiones y protección regulatoria que el gobierno ofrece y los miembros de la cúpula empresarial de este país exigen para invertir.
¿Quién? Alguien como el dueño de una distribuidora de maíz o el concesionario de una carretera privada o el comprador de un banco rescatado por el Fobaproa o el principal accionista de Telmex o el operador de un Afore.

Estos actores capturan rentas a través de la explotación o la manipulación del entorno económico en vez de generar ganancias legítimas a través de la innovación y la creación de riqueza.

Y los consumidores, los ciudadanos de México contribuyen a la fortuna de los rentistas cada vez que pagan la cuenta telefónica, la conexión a Internet, la cuota en la carretera, la tortilla a un precio fijo, la comisión de las Afore, la comisión por una tarjeta de crédito; ejemplo tras ejemplo de rentas extraídas a través de la manipulación de los mercados. Y el rentismo acentúa la desigualdad, produce costos sociales, disminuye la productividad, aumenta los costos de transacción en una economía que para competir globalmente necesita disminuirlos.

Y para extraer esas rentas, esos jugadores dominantes, han erigido altas barreras de entrada a nuevos jugadores, creando así cuellos de botella que inhiben el crecimiento de México en un mundo cada vez más globalizado, y la concentración de la riqueza y el poder económico en esos jugadores dominantes ¿en qué se traduce? En ventajas injustas, en captura regulatoria, en políticas públicas que favorecen intereses particulares. Pero, peor aún, convierte a los representantes del interés público, a muchos de los diputados y los senadores sentados aquí, en empleados de los intereses atrincherados. Convierte al gobierno en empleado de las personas más poderosas del país y lleva a las siguientes preguntas:

¿Quién gobierna en México, el Senado de la República o Ricardo Salinas Pliego, cuando logra controlar los vericuetos del proceso legislativo, como lo hizo en el tema de los corresponsales bancarios? ¿Quién gobierna en México, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes o UNEFON, la Comisión Nacional Bancaria o los bancos que se rehusan a cumplir con las obligaciones de transparencia que la ley les exige?

¿Quién gobierna en México, la Secretaría de Educación Pública o Elba Esther Gordillo, la Comisión Federal de Competencia o Carlos Slim, Pemex o Carlos Romero Deschamps, ustedes o una serie de intereses que no logran contener? Porque ante los vacíos de autoridad y la captura regulatoria y las decisiones de política pública que benefician a una minoría, la respuesta parece obvia.

México padece lo que algunos llaman "un Estado dentro del Estado", o lo que otros denominan "una economía sin un gobierno capaz de regularla de manera eficaz". Eso, y no la caída en la producción petrolera es lo que condena a México al subdesempeño crónico. Y una y otra vez el debate en este país sobre cómo promover el crecimiento y cómo fomentar la inversión y cómo generar el empleo se encuentra fuera de foco.

El gobierno piensa que para lograr esos objetivos basta con tenderle la mano al sector privado, para que invierta bajo cualquier condición, y el sector privado, por su parte, piensa que es la panacea que se le permita participar; por ejemplo, en el sector petrolero.

Pero ésa es sólo una solución parcial a un problema mucho más profundo, el meollo detrás de la mediocridad económica de México se encuentra en su estructura económica y en las reglas del juego político que la apuntalan; una estructura demasiado pesada en la punta de la pirámide, una estructura oligopolizada, donde unos cuantos se dedican a la extracción de rentas, una estructura de complicidades y colusiones que el gobierno permite y del cual también se beneficia.

Y claro, muchos de los miembros del gabinete de Felipe Calderón, muchos de los presentes en este foro hablarán del crecimiento como prioridad central; pero más bien, lo perciben como variable residual, más bien parecería que busca ?y duele reconocerlo como ciudadana? asegurar un grado mínimo de avance para mantener la paz social, pero sin alterar la correlación de fuerzas existentes, sin cambiar la estructura económica de una manera fundamental.

Y el problema surge cuando ese modelo que hemos construido comienza a crear monstruos, cuando ese apoyo gubernamental, a ciertos grupos y ciertas personas produce monopolios, duopolios, oligopolios y sindicatos rapaces que ya no pueden ser controlados, cuando las criaturas del Estado, como las llama Moisés Naím, el editor de la revista Foreing Policy, amenazan con devorar a ese Estado.

Sólo así se entiende la devolución gubernamental de 550 millones de dólares a Ricardo Salinas Pliego por intereses supuestamente mal cobrados un día antes del fin del sexenio de Vicente Fox, devolución otorgada por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes.

Sólo así se entiende el comunicado lamentable de la SCT, hace un año, celebrando la alianza entre Telemundo y Televisa, cuando en realidad revelaba una claudicación gubernamental ante la posibilidad de una tercera cadena de televisión.

Sólo así se entiende que nadie en este país levante un dedo para sancionar a Televisión Azteca cuando viola la ley, al rehusarse a transmitir los spot del IFE o se apropia del cerro del Chiquihuite.

Sólo así se entiende la posposición ad infinitum en el Senado de la República de una nueva ley de medios para promover la competencia en el sector.

Sólo así se comprende que la reforma a Pemex deje sin tocar el asunto del sindicato.

Sólo así se entiende la posibilidad de darle entrada a Carlos Slim a la televisión sin obligarlo a cumplir con las condiciones de su concesión original, síntomas de un gobierno ineficaz, síntomas de un gobierno doblegado; con efectos cada vez más obvios y cada vez más onerosos que la crisis pone en evidencia porque no logramos reformarnos a tiempo.

Mucha riqueza, pocos beneficiarios, crecimiento estancado, país aletargado, intereses atrincherados, reformas diluidas, poca competencia, baja competitividad, poder concentrado, democracia puesta en jaque.

Un gobierno que en lugar de domesticar a las criaturas que ha creado, ahora vive aterrorizado por ellas.

¿Y cuáles son las consecuencias de este mal capitalismo mexicano, donde las élites tradicionales son fuertes, la gobernabilidad democrática es poco eficaz, los partidos políticos tienden a estar capturados, las reformas económicas tienden a ser minimalistas?

El incrementalismo de la política pública en México se explica por el poder de veto que tienen aquellos que aseguran la perpetuación de sus intereses.

Si ustedes verdaderamente quieren que México crezca, tendrán que crear la capacidad de regular y reformar en nombre del interés público. Tendrán que mandar señales inequívocas de cómo van a desactivar esos centros de veto que están bloqueando el crecimiento económico y la consolidación democrática.

¿Y de quiénes estamos hablando aquí? Tienen nombre y apellido, los monopolistas abusivos y los sindicatos rapaces, y las televisoras chantajistas, y los empresarios privilegiados y sus aliados en el gobierno.

Si ustedes verdaderamente quieren que México prospere, tendrán que tomar decisiones que desaten el dinamismo económico, que fortalezcan la capacidad regulatoria del Estado y contribuyan a crear mercados que promuevan la competencia y gracias a ellos aumenten la competitividad. En pocas palabras, usar al Estado para contener a aquellos con más poder que el gobierno, con más peso que el electorado, con más intereses que el interés público.

¿Quieren medidas específicas? Se las doy. Los exhorto a leer textos tan incluyentes como: el reporte sobre el crecimiento, el poder de la productividad. A estar conscientes de todo lo que un país interesado en crecer y competir debe hacer para lograrlo.

A saber que ellos requiere una economía capaz de producir bienes y servicios de tal manera que los trabajadores puedan ganar más y más. A entender que ello se basa en la expansión rápida del conocimiento y la innovación. En nuevas formas de hacer cosas y mejorarlas. En técnicas que aumentan la productividad de manera constante. A reconocer que las economías dinámicas suelen ser aquellas capaces de promover la competencia y reducir las barreras de entrada a nuevos jugadores. A entender que es tarea del gobierno a través de la regulación adecuada crear un entorno en el cual las empresas se vean presionadas por sus competidores para innovar y reducir precios y pasar esos beneficios a los consumidores a comprender que si eso no ocurre nadie tiene incentivos para innovar; en lugar de ser motores del crecimiento las empresas protegidas o monopólicas terminan estrangulándolo.

¿Y cómo empezar a empujar eso? Con una tercera cadena de televisión abierta, con el fomento a la competencia en banda ancha usando, por ejemplo, la red de la Comisión Federal de Electricidad.

Con el fortalecimiento de los órganos regulatorios, con sanciones a quienes violen los términos de su concesión, con la creación de mercados funcionales como el que se logró con las aerolíneas de bajo costo, con medidas que empiecen a desmantelar esos cuellos de botella y a domesticar a esas criaturas del Estado.

La respuesta, como dijo Ricardo Lagos el martes, en el fondo es política; no económica. Tiene que ver con la inauguración de un nuevo tipo de relación entre el Estado, el mercado y los ciudadanos de este país.

Porque si la clase política de México, sentada aquí en primera fila de esta foro, no logra construir los cimientos del capitalismo democrático, condenará a México al subdesempeño crónico, a ser un terreno fértil para los movimientos en contra de las instituciones, condenará al país a cojear de lado, saboteado por instituciones políticas que no logra remodelar monopolios públicos y privados, que no logra desmantelar estructuras corporativas, que no logra democratizar.

Y será lo que el presidente Felipe Calderón llama "un país de ganadores", pero un país en el que siempre ganan los mismos, un lugar en que las grandes fortunas empresariales se construyen a base de la protección política y no de la innovación empresarial.

Un lugar en que el crecimiento económico ha sido mucho menos en la última década que en el resto de América Latina debido a esos cuellos de botella que los oligopolistas han diseñado y sus amigos en el gobierno les han permitido defender.

Un lugar en donde las penurias que la señora Calderón de la Barca enfrentó con los aeropuertos y los maleteros y los taxis y las gasolineras y la telefonía y la televisión ?entre tantos sectores más? son las mismas penurias que padecen millones de mexicanos, más.

Ese consumidor, ese ciudadano sin voz, sin alternativa, sin protección, ese hombre invisible, esa mujer sin rostro, esa persona que paga mes tras mes tarifas telefónicas más altas que casi en cualquier parte del mundo, es estudiante que paga mes tras mes una cuenta de Internet superior a la de sus contrapartes en América del Norte.

Esa compañía que paga mes con mes servicios de telecomunicaciones, que elevan sus gastos de operación y reducen sus ganancias, miles de personas con comisiones por servicios financieros que no logran entender, con cobros inusitados que nadie puede explicar, parados en la cola de los bancos, ahí varados, ahí desprotegidos, ahí sin opciones, ahí afuera, víctimas de un sistema económico disfuncional, institucionalizado por una clase política que aplaude la aprobación de reformas que no atacan el corazón del problema, presidentes y secretarios de Estado, y diputados y senadores y empresarios que celebran una y otra vez el consenso para no cambiar.
Y aunque se agradece que este foro acepte la magnitud de la crisis, si de aquí no surgen medidas concretas para mirar más allá de la coyuntura, revelará nuevamente nuestra incapacidad para encarar honestamente los problemas que México viene arrastrando desde hace décadas.

Revelará la pretensión de los sentados aquí, a proponer reformas aisladas, anunciar medidas cortoplacistas, a eludir las distorsiones del sistema económico, a instrumentar políticas públicas a pedacitos para llegar a acuerdos que tan sólo perpetúan el statu quo.

Y con esto termino. Mientras allá afuera la realidad acecha a golpes de 327 mil despedidos, crecimiento negativo, el lugar 60 de 134 en el Índice Global de Competitividad y una nación que dice reformarse mientras evita hacerlo.

México no crece por la forma en la cual se usa y se ejerce y se comparte el poder, ni más ni menos, por las reglas discrecionales y politizadas que rigen al capitalismo de cuates, por la supervivencia de las estructuras corporativas que el gobierno creó y sigue financiando, por un modelo económico que canaliza las rentas del petróleo a demasiadas clientelas, por un sistema político que funciona muy bien para sus partidos, pero muy mal para sus ciudadanos.

Un sistema de extracción sin representación, creando así un país poblado por personas obligadas a diluir la esperanza, a encoger las expectativas, a cruzar la frontera al ritmo de 400 mil personas al año en busca de la movilidad social que no encuentran en su propio país, obligados a vivir con la palma extendida, esperando la próxima dádiva del próximo político, obligados a marchar en las calles, porque piensan que nadie en el gobierno los escucha, a desconfiar de las instituciones, a presenciar la muerte común de los sueños, porque México avanza a la velocidad que podría y debería, que podría y debería. Muchas gracias.

13 de mayo de 2008

FOROS DE DEBATE SOBRE LA REFORMA ENERGÉTICA. Calendario

Este calendario de eventos de consulta y diálogo es la oportunidad única de "re-encauzar" un proceso de definiciones sustantivas de las políticas de desarrollo y a la normalización de la incipiente democratización en México. Lo otro representa escalar la irritación popular e incitar a la violencia.

Con estos eventos se recuperó un espacio de participación de la sociedad y se acotó la discrecionalidad de los "representantes populares". Ahora habrá que ver que prive la inteligencia y la sensibilidad por encima del empecinamiento, la ambición y la partidocracia imperante.

Con oir y reflexionar con la sociedad mexicana, los próximos 17 y 22 de Julio, nuestros diputados y senadores de conjunto con el ejecutivo habrán se comprometerse a re-componer sus posturas en los mejores términos del interés nacional. Lo contrario debe estimarse retrógrada y riesgoso.

Por ejemplo: ¿Se logrará el consenso para ir al referendum popular con las conclusiones del debate?

Si se trajera a la memoria al más autoritario de nuestros personajes, Dn. Porfirio Díaz, valdría la pena re-preguntarse sí: ¿por fín México está listo para gobernarse?

 

CALENDARIO DE FOROS DE DEBATE

SOBRE LA REFORMA ENERGÉTICA

Tema / Fecha
Los principios que deben regir la Reforma Energética en
México (1)
Martes 13 de Mayo
Los principios que deben regir la Reforma Energética en
México (2)
Jueves 15 de Mayo
Análisis constitucional de las Iniciativas de Reforma
Energética (1)
Martes 20 de Mayo
Análisis constitucional de las Iniciativas de Reforma
Energética (2)
Jueves 22 de Mayo
Transición y seguridad energéticas

Martes 27 de Mayo
Importancia del sector energético en el desarrollo nacional
y regional
Jueves 29 de Mayo
Destino de la renta petrolera de México Lunes 2 de junio
Exploración, explotación y restitución de reservas
petroleras
Martes 3 de Junio
Yacimientos transfronterizos: negociación, exploración y
explotación
Jueves 5 de Junio
Autosuficiencia de petrolíferos: refinación de petróleo

Martes 10 de Junio
Política e instrumentos para impulsar la industria
petroquímica
Jueves 12 de Junio
Transporte, almacenamiento y distribución
de hidrocarburos y derivados
Martes 17 de Junio
Órganos reguladores de la actividad petrolera y energética

Jueves 19 de unio
Relaciones con compañías extranjeras y jurisdicción de
tribunales extranacionales
Lunes 23 de Junio
Régimen fiscal de Petróleos Mexicanos

Martes 24 de Junio
Situación financiera y presupuestal de Petróleos
Mexicanos: vías para mejorarla
Jueves 26 de junio
Tecnología e investigación científica en el campo petrolero

Martes 1 de Julio
Organización y administración de Petróleos Mexicanos

Jueves 3 de Julio
Adquisiciones, contratos y obras públicas de Petróleos
Mexicanos
Martes 8 de Julio
Política e instrumentos para impulsar la industria nacional
relacionada con el sector petrolero (proveeduría y
construcción)
Jueves 10 de Julio
Transparencia, rendición de cuentas y combate a la
corrupción en Petróleos Mexicanos
Martes 15 de Julio
Debate entre legisladores sobre la Reforma Energética (1) Jueves 17 de Julio
Debate entre legisladores sobre la Reforma Energética (2) Martes 22 de Julio

16 de abril de 2008

Autodidactismo

Certificacion profesional,responsabilidad y compromiso.

Si bien acreditar nuevas competencias y actualizar habilidades en el ejercicio profesional son necesarias frente al mercado de trabajo cada vez mas competido. Cierto es, tambien que un profesional, y de la Economia particularmente, siempre debe ser un fiel estudioso de su sociedad y evolucion si realmente quiere incidir responsablemnte en su desenvolvimiento, y mas aun, si pretende aportar en su mejora. La maestria en la ejecucion del quehacer hace al profesional, no los titulos. Por eso es interesante reflexionar en la narracion que presentre el maestro Zuñiga.

José Alvarado y el autodidactismo
Guillermo H. Zúñiga Martínez

Transcurría el año de 1972. Tenía que viajar a Monterrey. El motivo consistía en difundir las ediciones del INJUVE. “-Vete en tren -me dijo el sub-Director administrativo del instituto-, porque para avión no hay, o si prefieres viaja por carretera.” Acepté ir a la estación de Buenavista en el Distrito Federal, para comprar el pasaje y desplazarme en ferrocarril. Recuerdo que partía a las 20:30 horas; con el estimado y formidable cantante y guitarrista José Luis López Contreras -quien me acompañaba para promover la lectura entre las nuevas generaciones de regiomontanos-, llegamos casi barriéndonos para abordarlo.

Una vez instalados, decidimos ir a cenar algo al vagón destinado para comedor y bar; también era un lugar para fumar, lo que en aquella época hacían con libertad hombres y mujeres, porque ahora, con la Ley Antitabaco, está prohibido hacerlo en locales cerrados. Pedimos un emparedado y un refresco. De repente fijé los ojos en un ser humano que me llamó la atención, quería saber quién era, de quién se trataba, hasta que identifiqué su imagen con la fotografía que publicaba en sus artículos semanales la extraordinaria revista Siempre! que dirigió, durante mucho tiempo, el respetado Jefe José Pagés Llergo, periodista formidable, quien logró reunir a verdaderos talentos que utilizaban su pluma para analizar los problemas nacionales e internacionales; era una delicia leerlos y releerlos cada ocho días. Me dije: “Este señor es José Alvarado” y entonces hice lo posible por entablar diálogo con él. Iba solo y en su mano sostenía un vaso con un líquido que a lo lejos se apreciaba era una “cuba”, la que apuró y fue cuando me atreví a saludarlo para presentarle mi respeto.

“¿Me puedo sentar junto a usted, maestro?” “¿-Porqué me llama usted así, joven?” “Porque es lo que me parece cuando escribe; cada artículo suyo es un compendio de enseñanzas para quienes somos aficionados a la redacción de artículos y cuentos”. El hombre de Lampazos, Nuevo León, donde nació en el año de 1911, me expresó secamente: “-Gracias” y en ese instante, de manera titubeante, le invité otra cuba. “-La acepto” -Afirmó. Pedí le sirvieran al distinguido intelectual mexicano, y le comenté: “-Fíjese usted que aún recuerdo el editorial que tituló “Los Huevos Rancheros y la Política”. El escritor sonrió y me explicó: "Lo hice con gusto, porque en los restaurantes, principalmente del Distrito Federal, casi todos los días se reúnen los hombres públicos para intercambiar juicios, ideas, conceptos; construyen y destruyen la república, generalmente después de haber saboreado unos huevos rancheros”. Ya con cierta camaradería, quise plantearle un dato que me habían transmitido y que no es común en la vida cotidiana. “¿Le puedo inquirir sobre algo personal?” “-Hágalo, con confianza” –respondió, y entonces le interrogué: “¿Es verdad que usted fue Rector de la Universidad de Nuevo León, sin haber acreditado sus estudios con un título?” Entonces me comentó: “Es correcto, pero le quiero decir algo, los conocimientos y la inteligencia no los garantiza un papel; y le apunto algo más, mi caso es el único que registra la historia de la universidad de mi Estado natal. Yo asistí a la facultad de leyes algún tiempo, pero después abracé la carrera de periodista y me dediqué a estudiar por mí mismo, así es que lo que me ha preguntado es totalmente cierto”.

En Nuevo León, especialmente en Monterrey, los ciudadanos tienen gran reconocimiento por José Alvarado; en las páginas de la historia local se le recuerda como excelente rector, porque supo tratar a sus compañeros catedráticos e investigadores con sentido humano; irradiaba comprensión y sabiduría con los trabajadores de base; además, fue para ellos un amigo afectuoso, condescendiente, así es que cuando estuvo al frente de esa institución educativa, la universidad vivió una de sus mejores etapas en productividad, investigación y difusión cultural.

Un ciudadano sin título pero con sabiduría profunda dirigió muy bien los destinos de la máxima casa de estudios de la Sultana del Norte, lo cual significa que en la sociedad mexicana, como en otras latitudes, existen personas que cuentan con preparación envidiable, son inteligentes, sensibles y cultas, sin necesidad de un título universitario, por lo que es incorrecto generalizar en el sentido de que solamente saben los que poseen pergaminos y grados académicos. Eso sólo lo afirman quienes creen que el prestigio se logra por los documentos que cuelgan en las paredes de sus oficinas y domicilios.

Por otra parte, craso error sería negar la trascendencia de las universidades; abundo, deben ser cada día más representativas y ligarse a las necesidades del pueblo y a las exigencias de su desarrollo, pero también es cardinal buscar nuevas vías para acercar técnica, ciencia y cultura a la población adulta marginada.

Lo importante es que el autodidactismo y la autorresponsabilidad en el estudio sean fuertes, vigorosos y alcancen la sistematización necesaria para convertir en hábito el deseo perenne de ser mejores cada día.

ghector42@hotmail.com

zmgh1@yahoo.com.mx

4 de abril de 2008

Carta abierta de una joven Economista

Valiente e innovadora la manifestacion publica de una joven economista que, ante la adversidad de no lograr emplearse, se crece y exige publicamente su derecho a una oportunidad con la dignidad de quien tiene algo que ofrecer a cambio del salario.

Como ella, son muchos los profesionistas que no acceden a un empleo digno ante la devastacion de la economia nacional; misma que "al grito de salvese el que pueda" y por la via de sacrificio al salario, gobierno y empresas llevan años pretendiendo alcanzar "la competitividad global".

Sin duda esta joven profesionista tiene ya una oportunidad esperandole en otra region, incluso fuera del pais; en donde el empleo de los mejores profesionistas es una prioridad que contribuye a fortalecer al mercado interno incrementando la produccion y el valor agregado.



¿Sirve el título universitario para encontrar trabajo en Xalapa?
Recién egresada de la Universidad comparte su odisea con los empleadores. Al fracasar, pregunta si alguien necesita una economista eficiente, responsable y capaz; ella está disponible


Apreciable Director Joaquín Rosas Garcés
www.AlCalorPolitico.com

Le envió esta pequeña reflexión acerca de mi búsqueda de empleo en la ciudad de Xalapa, para tratar de concientizar a los empleadores de no poner tantas barreras a los jóvenes recién egresados.

LA ODISEA DE BUSCAR TRABAJO

Hoy me titulé, al fin concluí mis estudios después de 5 años de no dormir, mal comer, entre otras tribulaciones; ya puedo buscar trabajo, ejercer mi carrera, ser autosuficiente y hacer sentir a mis padres orgullosos de que los años de sacrificio para mantenerme en la escuela valieron la pena.

Me despierto temprano, antes que suene la alarma, me baño, me arreglo, y salgo a comprar el periódico, de seguro voy a encontrar un buen puesto. Hojeo el periódico, sólo se publican ventas; pienso que en Internet encontraré algo mejor, al fin que es el primer día de búsqueda. Entro a empleo.gob y no puedo creer lo que veo. “Solicito asistente administrativo, bachillerato, $4,000 al mes”, “Solicito auxiliar administrativo, licenciatura en áreas administrativas, $3,500 al mes”, mi cabeza no alcanza a comprender esta situación, de modo que entre más estudios menos oportunidades de trabajo y menor sueldo.

Decido seguir con mi búsqueda mañana, por lo mientras reviso en internet computrabajo y occmundial, encuentro varias ofertas tales como, Ejecutivo de ventas, Supervisor de ventas, Gerente Comercial, resumiendo sólo vendedores, al parecer Xalapa es la capital de las ventas, espero que mañana aparezca algo mejor.

Este es mi segundo día de búsqueda, vuelvo a comprar el periódico, mayoría ventas u oficios. Reviso las páginas de Internet y encuentro una vacante muy interesante, “solicito analista financiero…”, esa es mi área, “….para elaboración de proyectos de inversión, análisis de información y conocimiento de matemáticas financieras…” ¡yo sé eso! Me preparé 5 años para este puesto, sigo leyendo “…requisitos: licenciatura en carrera administrativa…” esa la tengo, “…25 a 35 años, con 2 a 3 años de experiencia en el área…”, hasta ahí acaba mi ilusión, tengo los conocimientos, pero me falta edad y experiencia, y volvemos a la frase que más repiten los desempleados principiantes, “¿cómo voy a tener experiencia si no me dan trabajo?”, después de 3 entrevistas fallidas en empleos similares confirmo la veracidad de esta pregunta.

Como también sé finanzas públicas, decido probar suerte en el gobierno, voy a dejar mi currículum al ORFIS pero me encuentro con que si no llevo cartas de recomendación importantes no se me considera, qué decepción.

Al fin conseguí una entrevista todo salió bien y hasta van a hacerme un estudio socioeconómico, limpié mi casa, amarré al perro, eché aromatizador en la sala y me encontré con un reclutador corrupto y libidinoso, que me dijo que el único examen válido era el de él y que según tengo unos labios muy besables, lo corrí de mi casa y aún así le dio tiempo de decir que ni me parara por la empresa.

Tengo dos semanas buscando trabajo, la moral por los suelos y ya ni quiero hablar con mis papás porque lo primero que me preguntan es si ya estoy trabajando.

Ayer lunes fui a la feria del empleo, espero tener suerte con algunas solicitudes que presenté, requerían experiencia pero tengo algo de esperanza en que se interesarán. Por lo pronto estoy pensando en buscar empleo en otra ciudad, tal vez irme a Monterrey, Puebla, Guadalajara o la ciudad de México. Me gusta Xalapa, pero aquí no se me ha dado la oportunidad de demostrar mis capacidades.

Tal vez esto suene pesimista pero es la realidad de cada día de muchos jóvenes recién egresados que no contamos con las “palancas” para trabajar en gobierno, ni con la experiencia que solicitan los empleadores privados, sólo requerimos una oportunidad para demostrar que somos capaces de desenvolvernos en un trabajo, que tenemos disposición de aprender y superarnos y podemos aportar ideas nuevas en cualquier lugar en donde se nos brinde la oportunidad de trabajar.

Y aprovechando la buena fe del Director Joaquín Rosas, aprovecho para decir si alguien necesita una economista eficiente, responsable y capaz, quedo a su disposición en mi correo electrónico.

E mail: adi_papillon@hotmail.com

20 de marzo de 2008

El Presidente Calderón en el 70 Aniversario de la Expropiacion Petrolera

Discurso en la Ceremonia Conmemorativa del 70 Aniversario de la Expropiación Petrolera. Paraiso, Tabasco.
Martes, 18 de Marzo


Gracias, muchísimas gracias amigas y amigos petroleros.

Estimado químico Andrés Granier Melo, Gobernador del Estado de Tabasco.

Señor diputado José del Carmen Escayola Camacho, Representante del Congreso del Estado.

Señor Magistrado José Martín Félix García, representante del Tribunal Superior de Justicia del Estado.

Señor Carlos Romero Deschamps, Secretario General del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana, gracias por sus palabras.

Apreciadas, apreciados legisladores estatales y federales, diputadas, diputados, senadores, muchísimas gracias por su presencia.

Señor licenciado Francisco Santo Magaña, Presidente Municipal de Paraíso.

Muy estimadas, muy estimados, trabajadoras, trabajadores de Petróleos Mexicanos.


Un día como hoy, hace 70 años, México dio una lección de valentía, de orgullo, de dignidad, de carácter al mundo entero. En pleno ejercicio de nuestra soberanía, el 18 de marzo de 1938, una generación de mexicanos tomó una decisión que transformó al país.

Ante la negativa de las compañías extranjeras a cumplir una resolución de la Suprema Corte de Justicia en favor de los trabajadores, el Presidente Lázaro Cárdenas decretó la expropiación de la industria petrolera.

Desde Tabasco, que es baluarte de nuestra riqueza petrolera y de nuestra historia, hoy rendimos homenaje al liderazgo, al patriotismo y a la visión de futuro del Presidente, el General Lázaro Cárdenas.

Él supo defender el interés superior de la Nación al encabezar, con el apoyo de mujeres y hombres en todo el país, el rescate de este recurso fundamental para los mexicanos.

Todavía están vivas en la memoria popular las palabras que dirigió por radio nacional: Pido a la Nación entera un respaldo moral y material suficiente para llevar a cabo una resolución tan justificada, tan trascendente y tan indispensable.

Y el pueblo de México se movilizó en su apoyo para hacer suyo lo que le pertenece por historia y por derecho.

Hoy, como hace siete décadas, el petróleo es patrimonio de todos los mexicanos, símbolo de nuestra soberanía y emblema de nuestro nacionalismo.

Hoy, como ayer, el petróleo es un insumo estratégico para el desarrollo nacional.

Por eso, en este aniversario tan especial, refrendo ante ustedes que hoy, como hace siete décadas, el petróleo es y seguirá siendo de todos los mexicanos.

Seguiremos ejerciendo plena soberanía sobre nuestros hidrocarburos, así lo quiere el pueblo de México, así lo manda nuestra Constitución y así lo asume plenamente mi Gobierno.

Petróleos Mexicanos no se privatizará.

La historia moderna del país no se explica sin el petróleo en manos de los mexicanos; todos reconocemos el papel estratégico que ha tenido y tiene en el desarrollo nacional, el cual tampoco se hubiera entendido sin el petróleo mexicano.

Este recurso nos dotó de una poderosa palanca para el avance económico y social de la Patria. México cuenta hoy con una gran empresa y con una sólida tradición en la historia petrolera mundial; los ingresos que vienen del petróleo representan casi el 40 por ciento de los ingresos presupuestales totales del país.

Eso ha permitido invertir en escuelas, hospitales, clínicas, carreteras, presas, centrales eléctricas, redes de agua potable, drenaje y electrificación. Ello ha permitido sostener no sólo al Gobierno Federal, sino también es parte medular de los ingresos de los gobiernos estatales y municipales del país.

Desde su surgimiento, Petróleos Mexicanos ha sido una industria generadora de otras industrias. Con vocación de servicio, esta empresa ha sido fundamental para el crecimiento de la planta productiva del país y para el bienestar de las familias mexicanas al ser una de las fuentes de empleo de México.

Detrás de estos logros está la creatividad y el compromiso de los trabajadores petroleros que a lo largo de estos 70 años han sido el motor fundamental de Petróleos Mexicanos.

Nuestra memoria perenne y nuestra gratitud siempre a quienes han ofrendado hasta la vida por esta empresa nacional.

Expreso también mi más sincero reconocimiento a los obreros, a los técnicos, a los ingenieros, mujeres y hombres aquí presentes, y a todos, a todas y todos los que laboran a lo largo y a lo ancho del país, porque se han esforzado para elevar la competitividad y la rentabilidad de esta empresa orgullosamente mexicana.

Reconozco, también la responsabilidad en la defensa de sus agremiados, la responsabilidad con la empresa y con el país, con la cual se ha conducido el sindicato, su dirigencia y su líder Carlos Romero Deschamps.

Como ya se ha dicho aquí, amigas y amigos, hoy, a 70 años de su fundación, Petróleos Mexicanos y el país enfrentan grandes retos.

Las reservas probadas alcanzan para sostener un poco más de nueve años de petróleo al ritmo de producción que tenemos en la actualidad, y siguen disminuyendo dado que nuestra tasa de restitución de reservas de hidrocarburos, que ha mejorado, alcanzó poco más del 50 por ciento.

Nuestra producción de petróleo disminuyó en 300 mil barriles diarios entre 2004 y 2007, y seguirá disminuyendo, dado que nuestros principales yacimientos, y fundamentalmente Cantarell, que llegó a proveer el 62 por ciento del petróleo nacional, está en franca declinación.

Actualmente, cuatro de cada 10 litros de gasolina utilizados en México son importados y se compran en el extranjero a un precio más alto del que se vende aquí a la población nacional, lo cual nos coloca en una grave posición de dependencia con el exterior y no abona ni a nuestra soberanía ni a nuestra seguridad energética.

Estos datos son reflejo de una situación que es imperante cambiar.

Es momento de realizar acciones para seguir transformando a México.

Es tiempo de aprovechar las oportunidades que tenemos frente a nosotros y, al igual que hace 70 años, tomar las decisiones que nos permitan fortalecer a Petróleos Mexicanos y a México.

Los mexicanos queremos un PEMEX fuerte, porque es parte de nuestra historia y porque es fundamental para conducir a México al futuro.

Para avanzar debemos realizar las acciones necesarias para retomar el lugar que nos corresponde como potencia petrolera en el mundo.

Ello implica fortalecer nuestra infraestructura y la capacidad de producción de petrolíferos y combustibles, que hoy es insuficiente para atender la creciente demanda de diversos sectores productivos.

Es necesario que PEMEX ofrezca una mayor provisión, más segura y más eficiente, de insumos energéticos. Esto es indispensable para elevar la productividad y la competitividad de nuestra economía y generar más empleos y mayores ingresos para todas las familias de México.

También exige necesariamente incrementar, y de manera acelerada, nuestras reservas de hidrocarburos, de petróleo y gas, aprovechar hasta la última gota de los recursos que aún tenemos en tierra firme y en aguas someras.

Y, desde luego, ir por el gas y el petróleo que nos pertenecen y que se encuentran más allá de la plataforma continental, en aguas profundas, tal y como lo están haciendo ya otros países.

Por ello, es imperativo fortalecer a Petróleos Mexicanos y mi Gobierno está actuando ya en varios frentes con ese fin.

En primer lugar, en el marco del Programa Nacional de Infraestructura, los sectores público y privado invertiremos más de 500 mil millones de pesos este año para construir las grandes obras que el país necesita, dando especial impulso a proyectos del sector energético.

Tan sólo la inversión impulsada en PEMEX para este año será de 218 mil millones de pesos, 35 por ciento más que el año anterior, 2007.

En Segundo lugar, como ya ha dicho aquí su director, hemos puesto en marcha un esquema que permitirá, finalmente, la reactivación de nuestra industria petroquímica, vamos a asegurar el suministro de materia prima para la petroquímica nacional a precios competitivos, poniendo las condiciones para el desarrollo de una planta que producirá un millón de toneladas de derivados de etileno.

Con ello estaremos en mejores condiciones para atender la demanda de insumos petroquímicos en el país y podremos reducir las importaciones.

En tercer lugar. Queremos un PEMEX más seguro y más eficiente. Hace algunos días presenté a los mexicanos el Programa de Apoyo a la Economía, que como su nombre lo indica, es un programa especial que busca impulsar el crecimiento económico del país, aún a pesar de las condiciones internacionales adversas.

Hoy, ante ustedes trabajadores petroleros, en cumplimiento de uno de los puntos del Programa de Apoyo a la Economía, ratifico que mi Gobierno aumentará en 10 mil millones de pesos, adicionales a lo que ya tenía presupuestado PEMEX, para el mantenimiento y adecuación de los ductos este mismo año.

En cuarto lugar, y como ya lo he señalado, México registra una creciente y peligrosa dependencia del exterior en materia de petrolíferos.

Siendo un país petrolero, importamos 40 por ciento de nuestras gasolinas y las que producimos no alcanzan a cubrir los nuevos estándares nacionales e internacionales en materia ambiental, que tenemos que cumplir, no sólo porque así lo dice la norma, sino porque así lo demanda la salud de millones de mexicanas y de mexicanos, y de nuestros hijos.

Es urgente tomar acciones para reducir esta creciente dependencia. Es por ello, que en este momento giro instrucciones a la Secretaria de Energía y al Director General de Petróleos Mexicanos para que, sin dilación, inicien los estudios y analicen la factibilidad técnica, financiera y logística que nos permita construir una nueva refinería en el territorio nacional.

Una nueva refinería en el territorio nacional, con el fin de disminuir nuestra dependencia energética del exterior. Iniciar los trabajos que nos permitan contar en el futuro cercano con esta nueva refinería, es una buena manera de celebrar el 70 Aniversario de la Expropiación Petrolera.

Lograrla requerirá, como muchos otros desafíos de PEMEX, que cada quien ponga su parte:

El Gobierno, la administración, el sindicato, los trabajadores, para lograr las mejores condiciones económicas, técnicas, financieras, laborales y ambientales, que nos permitan aumentar la capacidad de refinación de PEMEX con esta nueva instalación.

El lograr este conjunto de condiciones, definirá el tamaño y el alcance de este nuevo proyecto.

En este, amigas y amigos, en este como en otros retos, es clave fortalecer a PEMEX y dotarla de mayor capacidad de decisión y recursos.

Es, además, indispensable darle un mayor margen de maniobra para contratar, diseñar y utilizar de manera rentable y eficiente tecnología de punta, y multiplicar su capacidad operativa. Sólo así podrá cumplir con su misión de aprovechar nuestra riqueza petrolera en beneficio de todos los mexicanos.

Sin dejar de reconocer que falta aún mucho por hacer, estamos dando pasos firmes para competir en una industria petrolera mundial que ha incrementado su productividad; que está en el punto histórico más alto del precio de sus productos, y que desde hace muchos, muchos años está realizando fuertes inversiones donde no ha llegado aún México para extraer riqueza petrolera en aguas profundas.

México tiene que hacer frente y hacer frente con éxito a esa fuerte competencia, con acciones decididas que le permitan aumentar la reserva de hidrocarburos, optimizar la plataforma de producción y mejorar la calidad de los productos.

También es necesario fortalecer la estructura financiera y operativa de la empresa.

En suma, es tiempo de tomar las decisiones correctas. Debemos darle a PEMEX facultades y alternativas que le permitan aprovechar al máximo su enorme potencial, y sé que para lograrlo México cuenta con el apoyo de los trabajadores de Petróleos Mexicanos.

El reto de los mexicanos es transformar a PEMEX para que sea una empresa cada vez más eficiente, más fuerte, menos dependiente de las importaciones del exterior, una empresa en crecimiento y, a la vez, una empresa cada vez más rentable para todos los mexicanos.

Necesitamos transformar a PEMEX para que siga siendo pilar del desarrollo y pieza clave para atender las necesidades más apremiantes de la población.

Por eso digo que transformar a PEMEX es fortalecer a México.

Primero. Debemos transformar a PEMEX para que cuente con un marco operativo y de gestión con mayores facultades de decisión y contratación.

Un PEMEX que al mismo tiempo de tener mayor autonomía, sea también más responsable y transparente en su toma de decisiones.

Segundo. Transformar a PEMEX en una empresa que tenga la libertad suficiente en la toma de decisiones para que pueda utilizar mejor sus recursos y contratar, en las condiciones que más le convenga, a los mejores en su especialidad.

Tenemos la mirada puesta en un PEMEX capaz de acceder a la tecnología de vanguardia en el mundo y mejorar, yo diría multiplicar, su capacidad operativa y de ejecución.

Tercero. Necesitamos transformar a PEMEX para que hoy, más que nunca, sea una empresa de todos los mexicanos.

Una empresa que provea información con absoluta transparencia, que rinda cuentas de manera cabal y que genere la mayor renta posible en beneficio de sus verdaderos dueños, que somos todos los mexicanos, sin excepción.

Debemos impulsar un nuevo modelo de control y fiscalización que erradique eficazmente la corrupción, pero que no obstaculice el trabajo y que se enfoque hacia los resultados.

Cuarto. Un PEMEX que pueda contar con el soporte técnico y operativo de empresas especializadas, que le permitan superar su rezago tecnológico y multiplicar su capacidad financiera y de ejecución; su capacidad operativa y tecnológica, a fin de que en pocos años PEMEX vuelva a ser una de las cinco compañías petroleras más importantes del mundo. Exploremos alternativas, sin afectar la propiedad de la Nación sobre sus recursos ni la soberanía energética ni la rectoría del Estado en esta y otras materias.

Quinto. Una empresa que asegure la producción de petróleo y gas, no sólo para los próximos años, sino para las próximas décadas; que sea capaz de detectar, de incorporar, de explotar las enormes riquezas existentes, en donde hasta ahora no le ha sido posible acceder por sí sola, como es el caso del Golfo profundo.

Sexto. Una empresa que elimine nuestra dependencia de importaciones del exterior en petrolíferos, petroquímicos y gas natural, dependencia que esa sí es la verdadera amenaza a la soberanía, y en suma, que sea capaz de seguir proveyendo bienestar y desarrollo para todos los mexicanos.

Un PEMEX que mejore su eficiencia y la lleve a los mejores estándares internacionales, y que al mismo tiempo, esté en condiciones de fondear y hacer frente, no sólo a su obligación con los trabajadores de Dos Bocas, relativo a este hospital, sino a hacer frente y cumplir todas sus obligaciones financieras y laborales, sin menoscabo de los derechos de los trabajadores.

Un PEMEX que sea capaz de sostener el crecimiento y el desarrollo de un México moderno, fuerte, competitivo, un México ganador, un México justo, libre, democrático, seguro y limpio, el México que anhelamos para nuestros hijos en este Siglo XXI.

Sé que podemos hacerlo, sé que con el apoyo de ustedes lo vamos a lograr.

Señoras y señores:

Hace 70 años, los mexicanos dimos un paso histórico para reafirmar la soberanía, la independencia y la libertad de nuestra gran Nación. Hoy, nuestra generación tiene la responsabilidad de honrar este legado, al convertir a México en un país más justo y generoso.

Nuestra generación tiene la posibilidad única, tal vez irrepetible, de transformar a México en la Nación que queremos. La pregunta que hoy debemos plantearnos no es si nuestro petróleo seguirá siendo nuestro o no. Lo he dicho y lo reitero: el petróleo es y seguirá siendo de los mexicanos.

La pregunta relevante que debemos plantearnos es cómo vamos a aprovechar mejor nuestros recursos petroleros para llevar a México a un futuro de prosperidad y de progreso.

Cómo queremos celebrar el 18 de marzo dentro de cinco años, cómo queremos celebrarlo dentro de 30, cuando se celebren 100 años de la expropiación petrolera.

Cómo recordarán los mexicanos del mañana a nuestra generación; cómo estará PEMEX, de seguir como vamos, a un siglo de haber sido creado, y cómo puede estar si tomamos ahora las decisiones que debemos de tomar.

Seremos acaso recordados como la generación que no pudo, o no supo, o no quiso actuar en el momento que le correspondía. Seremos recordados como la generación que fue incapaz de superar sus diferencias, como la generación que no supo encontrar el camino y se perdió en la división, en el encono, en la violencia o en el miedo.

Yo estoy convencido, amigas y amigos, que no será así.

Podemos y debemos lograr que esta sea recordada como la generación que enfrentó los retos que tenía México; que se unió para superarlos; que tuvo la visión y el coraje para defender realmente la soberanía de la Nación, al hacerla más fuerte, más moderna, más próspera y más desarrollada.

Por eso hago, desde aquí, un llamado a todas las mexicanas y a todos los mexicanos para que dialoguemos de manera abierta, objetiva y serena sobre las alternativas para fortalecer, y fortalecer de veras, a nuestra industria petrolera, y con ello fortalecer a México.

El petróleo es y será siempre nuestro.

Usemos esta riqueza que pertenece a nuestros hijos con visión y con responsabilidad, y demos juntos los pasos necesarios para construir un México más próspero y más justo, un país generoso, a la altura de nuestros anhelos y a la altura de nuestra dignidad.

Feliz aniversario a todos ustedes y enhorabuena.

¡Qué Viva Petróleos Mexicanos¡

¡Qué Viva México¡

A HURTADILLAS

Manuel Bartlett Díaz
20 de marzo de 2008

El presidente Calderón se fue a Dos Bocas a conmemorar la expropiación petrolera con cerco protector, gabinete y Labastida. Hasta entrada la noche se empezaron a difundir los discursos pronunciados ante unos cuantos petroleros, dicen, entusiastas. Después del impulso oficial de la “reforma energética” y las presentaciones de la señora Kessel de su diagnóstico aterrador, se esperaba una política en forma; no lo fue. El presidente Calderón pronunció exaltaciones patrióticas y aspectos concretos, grandes frases que usan los privatizadores para engañar: “Pemex no se privatizará”, “el petróleo seguirá siendo de los mexicanos”, “plena soberanía sobre nuestros hidrocarburos”. Sabemos qué significan estos conceptos para el Presidente, que ha declarado que necesitamos inversión privada en Pemex, que debemos asociarnos con empresas que tienen tecnología que no tenemos —y compartir—, y que como secretario de Energía y luego como Presidente impulsó aceleradamente permisos de generación de electricidad a extranjeros, que ya generan 40% de electricidad, y “contratos de servicios múltiples” que privatizan la explotación petrolera, todo afirmando que no intentaba privatizar.

En lo concreto Calderón reitera el desastre —la coartada— de la empresa: importación de gasolina y petrolíferos, disminución de las reservas, disminución de la producción, falta de recursos. Problemas producto de su política destructiva que no requieren cambios legales, sino responsabilidad del Presidente. Tan es así que tomó decisiones y ofreció otras. Ordenó el “estudio” para construir una refinería, imposible eludirlo. Afirmó haber puesto en marcha la reactivación de la petroquímica, proyecto para intereses privados, garantizándoles materia prima a precios competitivos, subsidiados, exhumación del proyecto Fénix. Dotar a Pemex de recursos, sin comprometerse a dejárselos. Darle libertad en decisiones, pero sin ordenar a Hacienda que deje de exaccionar. Erradicar la corrupción; ojalá, pues tiene casos cercanos pendientes. Inserta la necesidad de ir ya a explotar en aguas profundas, aunque reconoce que hay que aprovechar hasta la última gota de los recursos que tenemos en aguas someras y en tierra firme.

Afirma que “es indispensable darle a Pemex un mayor margen de maniobra para contratar, diseñar y utilizar de manera rentable y eficiente tecnología de punta… sólo así podrá cumplir con su misión”, propósito que precisa con su lamento por la incapacidad de Pemex “de explotar enormes riquezas existentes, en donde hasta ahora no le ha sido posible acceder por sí solo, como es el caso de aguas profundas”. Puede solo, cuando convenga.

Llamó el Presidente a un diálogo abierto sobre las alternativas, y es lo que no ha hecho en este jugueteo con una reforma que apunta pero oculta. ¿Confianza en los coordinadores “prisitas”?

Reyes Heroles interviene con más claridad privatizadora. Después de innumerables quejas sobre la imposibilidad de manejar la empresa como está (su papá sí pudo), sus disminuciones, ineficiencias producto de la deliberada destrucción, culpa de todo a los modelos de regulación y gestión obsoletos. Quiere flexibilidad “sin afectar la rectoría del Estado”; olvida que no es rectoría sino control directo. Fortalecer el Consejo de Administración, ¿con consejeros independientes como los que privatizaron Petrobras?

Pide “que se permita a Pemex hacerse acompañar de otras empresas al desarrollar diversas actividades, sin afectar la propiedad de la nación sobre sus recursos, la soberanía energética o la rectoría del Estado sobre el sector”. Las petroleras no acompañan, participan en las reservas, desnacionalizan.

No es eficiente —dice— que el marco institucional exija que Pemex realice solo, por sí mismo, prácticamente todas sus operaciones críticas: exploración y producción de hidrocarburos, refinación, procesamiento de gas, transporte, almacenamiento y distribución de petrolíferos, sin flexibilidad para apoyarse en otras empresas nacionales o extranjeras”. Aunque así operan integradas las principales petroleras del mundo.

Propone que el mercado de valores ejerza una mayor vigilancia sobre el desempeño de Pemex. ¿Se referirá al mercado de valores de Nueva York?, dado que ponen de ejemplo a Petrobras como “empresa nacional”, siendo que 60% de su capital está en la bolsa de Nueva York, que ejerce una severa vigilancia sobre la empresa. La “solución mexicana” de Reyes se hace con extranjeros, brillante.

mbartlett_diaz@hotmail.com
Ex secretario de Estado

Fortalecer a Pemex es fortalecer a México

Orgullo, preocupación y esperanza

Intervención de Jesús Reyes Heroles G.G., Director General de Petróleos Mexicanos, con motivo del 70 Aniversario de la Expropiación Petrolera, en Dos Bocas, Tabasco, el 18 de marzo de 2008.

Hoy conmemoramos que hace 70 años el Presidente de México, Lázaro Cárdenas del Río, tomó una decisión histórica, que sigue definiendo los parámetros básicos para la explotación de la riqueza de hidrocarburos de México. A partir de entonces varias generaciones de mexicanos construyeron Petróleos Mexicanos (Pemex), una de las principales empresas petroleras del mundo, que en 2000 llegó a ser la 5ª empresa petrolera integrada y que en 2007 fue la 11ª. El prestigio internacional de Pemex es merecido y de amplio reconocimiento.

Sin embargo, en 2004 la producción total de hidrocarburos alcanzó su máximo; a partir de entonces quedó estancada en volumen. Además, se observan otras tendencias hacia el deterioro, entre las que sobresalen la disminución de las reservas probadas, la menor producción de crudo, las crecientes importaciones de gasolinas, así como las pérdidas en refinación y petroquímica.

En paralelo, Pemex fue, y sigue siendo, sujeto a más y más regulaciones, propias de las entidades públicas en México, pero inadecuadas para una empresa petrolera nacional en el mundo contemporáneo. El modelo de regulación y gestión resultante es totalmente obsoleto.

Por eso Petróleos Mexicanos vive una situación por demás difícil, que le plantea una encrucijada: seguir sujeto a ese cúmulo de reglas, controles burocráticos y limitaciones a su operación, que lo condenaría a un deterioro operativo y financiero ininterrumpido; o, luchar para que se elimine esa camisa de fuerza que inhibe su crecimiento, a fin de que el país deje de seguir perdiendo valiosas oportunidades.

Por eso, quienes realmente deseamos un Pemex fuerte, para beneficio de México, debemos promover una revisión de su situación sin ambages e impulsar cambios que le permitan modernizarse. Sólo así la empresa podrá resolver con éxito los nuevos retos que le plantean el México de hoy, el entorno actual de los mercados petroleros internacionales, y el futuro de ambos.

Durante 70 años Petróleos Mexicanos ha sido la empresa pública emblemática de México, la más grande, la que más aporta al erario público, pilar de la balanza de pagos del país, y motor para la planta productiva nacional. De ahí que la mayoría de los mexicanos reconozcan la necesidad y urgencia de realizar diversos cambios para fortalecer a Pemex, su empresa petrolera nacional.

Por lo anterior, hoy conmemoramos esta fecha con orgullo y a la vez con preocupación, pero también con esperanza. Orgullo por lo que se ha avanzado, preocupación por los rezagos acumulados y por los retos en lo que falta por andar, y esperanza por el respaldo de los mexicanos para renovar y fortalecer a Pemex, bajo el liderazgo del Presidente Felipe Calderón.

Desempeño de Pemex durante 2007

Resumo los principales resultados operativos de Petróleos Mexicanos durante 2007.

Produjo tres millones ochenta y dos mil barriles de crudo por día, 5.3% menos que en 2006. Esto representa una disminución de 8.8% respecto al máximo alcanzado en 2004. En materia de gas natural produjo 6,058 millones de pies cúbicos diarios, 13% más que en 2006 y récord histórico. Sin embargo, las importaciones de gas natural representaron 22.9% del consumo final.

Como resultado, la producción total de hidrocarburos, crudo más gas, permaneció estancada en aproximadamente 4.4 millones de barriles de petróleo crudo equivalente, volumen que no se ha logrado superar desde 2004.

La tasa global de restitución de hidrocarburos alcanzó 50.3% para las reservas probadas 1P, tasa superior a la de 2006 (41%), pero insatisfactoria respecto al objetivo de más de 100%. En lo que se refiere a las reservas posibles (3P), su tasa de restitución aumentó de 59.7% en 2006 a 65.7% en 2007.

La relación reservas probadas a producción de crudo alcanzó 9.2 años durante 2007, una disminución de 0.4 años respecto a 2006; en gas fue 8.2, en comparación con 9.7 años.

El generoso campo Cantarell continuó su declinación conforme lo previsto; en 2007 produjo un millón 496 mil barriles diarios, 17% menos que el año anterior.

Informo que al 1° de enero de 2008 las reservas probadas de hidrocarburos (1P) sumaron 14,700 millones de barriles de petróleo crudo equivalente, 5.1% inferiores a las de 2006.

En 2007 el Sistema Nacional de Refinación (SNR) procesó un millón 270 mil barriles por día, prácticamente lo mismo que desde 1992. En consecuencia, se importaron gasolinas equivalentes a 40.3% del consumo total, que crece con gran rapidez, lo que representó una sangría de divisas por 10,160 millones de dólares.

Durante 2007 se produjeron 9,884 millones de toneladas de petroquímicos, 7.8% más que un año antes.

El año pasado Pemex vendió 1,134 miles de millones de pesos, lo que implicó que pagara 676.3 mil millones de pesos de impuestos y derechos, 59.6% de sus ventas totales.

Durante 2007 la administración de la deuda de Pemex permitió reducir en 89,800 millones de pesos su saldo, de 590,700 a 500,900 millones; casi la totalidad corresponde a endeudamiento vía Pidiregas.

Además, en 2007 los pasivos laborales aumentaron en 56,528 millones de pesos, para alcanzar un total de 528,193 millones, esto es, un crecimiento de 12%, por demás acelerado.

En julio de 2007 se concluyó la revisión del Contrato Colectivo de Trabajo. En un ambiente de cordialidad y respeto mutuo, sin emplazamiento a huelga, el STPRM y Pemex acordaron cambios que, en lo económico, estuvieron alineados con revisiones previas, y en lo laboral abrieron nuevos espacios para un mejor aprovechamiento de los recursos humanos de Petróleos Mexicanos. Como en toda negociación ambas partes se quedaron con asuntos pendientes. Sin embargo, reconozco la disposición al diálogo y el liderazgo firme de Carlos Romero Deschamps durante esa revisión, con la convicción de que continuará al resolver los nuevos retos que enfrenta la empresa.

Si bien en 2007 mejoraron los índices globales de seguridad en el trabajo, el resultado fue claramente insatisfactorio, debido a varios accidentes fatales. De éstos destaca la colisión de la plataforma Usumacinta, cuando perdieron la vida seis trabajadores de Pemex y 16 de empresas contratadas por el organismo. Esta situación causó un gran luto y entristece a la familia petrolera. Se están tomando medidas para que tipo de tragedias no vuelvan a ocurrir.

En materia ambiental se redoblaron los esfuerzos para mitigar las emisiones al aire, al agua y las afectaciones de suelos. Sin embargo, los retrasos en algunos proyectos contribuyeron a generar un repunte de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Pemex Refinación arrojó pérdidas antes de impuestos por 41,900 millones de pesos, en comparación con 34,900 mp en 2006. Este aumento refleja el deterioro de los diferenciales entre los precios del crudo y de los petrolíferos, deficiencias estructurales por la configuración de sus plantas, que todavía generan demasiados productos de bajo valor agregado, y otras ineficiencias vinculadas con rigideces laborales y administrativas.

Por su parte, en 2007 Pemex Petroquímica arrojó pérdidas antes de impuestos por 14,500 millones de pesos, en comparación con 19,000 millones de pesos en 2006. Esto respondió al inicio del nuevo ciclo petroquímico, a la obsolescencia de su planta productiva, y a restricciones administrativas que le impiden adecuar sus plantillas de personal con mayor velocidad.

Pemex Gas y Petroquímica Básica arrojó una utilidad después de impuestos por 4,900 millones de pesos, 152% superior a la de 2006.

Por su parte Pemex Exploración y Producción generó utilidades después de impuestos por 19,700 millones de pesos, que contribuyeron a paliar las pérdidas de otros organismos.

Durante 2007 continuaron los actos vandálicos contra instalaciones de Pemex, sobre todo tomas clandestinas. Seguimos apelando a las comunidades y a los gobiernos estatales y municipales para que nos ayuden a combatir estos actos vandálicos, contrarios a la ley y que atentan contra el patrimonio de Petróleos Mexicanos.

En julio y septiembre del año pasado Pemex fue víctima de varios actos de sabotaje contra diversos ductos, lo que implicó pérdidas para la empresa y daños muy cuantiosos para la economía nacional, que lamentablemente se vio afectada por desabasto durante varios días, que pudo haber sido mayor de no ser por la pronta y decidida respuesta de los trabajadores de Pemex.
Situación operativa

Desde hace una década Petróleos Mexicanos opera con márgenes cada vez más estrechos: no se ha edificado una refinería desde 1979; en Refinación y Petroquímica la capacidad de almacenamiento limita cada vez más su operación eficiente; en general, la infraestructura de ductos se ha expandido con gran lentitud.

Se han acumulado rezagos de mantenimiento, que se estima requieren más de 30 mil millones de pesos y cuando menos tres años para remontarlos. En algunas plazas la autonomía de las terminales de abastecimiento y reparto (TAR's) es inferior a la mínima recomendable. La flota para transporte de cabotaje de petrolíferos, en especial en el Océano Pacífico, está muy mermada; la flotilla de las pipas para transporte terrestre tiene una edad promedio de más de 10 años, por lo que requiere su renovación acelerada. Menos del 10% de los ductos de Pemex tienen sistemas automatizados tipo Scada permiten anticipar problemas y, en su caso, responder con oportunidad a incidentes y siniestros, a fin de evitar un mayor daño a la operación, las comunidades y el medio ambiente. La incursión en aguas profundas es incipiente y tardía, lo que representa una de las mayores debilidades para garantizar el futuro del suministro de la producción de hidrocarburos en el país.

La formación de cuadros profesionales de primer nivel para la visualización y conceptualización de nuevos proyectos de inversión es insuficiente. La capacidad de Pemex para absorber conocimiento, adaptar y asimilar nuevas tecnologías es limitada. El Instituto Mexicano del Petróleo (IMP), brazo tecnológico de Pemex, ha perdido influencia, y sus aportaciones para la operación cotidiana han disminuido.

Junto con otras causas, lo anterior explica el estancamiento de la producción de hidrocarburos desde 2004 y de petrolíferos desde 1992, así como las pérdidas de Pemex Refinación y Pemex Petroquímica, y las restricciones para la expansión de Pemex Gas y Petroquímica Básica.

Una de las causas de estos estrechos márgenes operativos se encuentra en los múltiples y complejos procedimientos que tiene que seguir la empresa para poder realizar las operaciones más comunes y sencillas. Los trámites para concretar adquisiciones; contratar obra pública o servicios; administrar la ejecución de proyectos; contar con un presupuesto adecuado y oportuno; así como para proponer proyectos sólidos, bien sustentados y a tiempo para su aprobación, son múltiples y tortuosos, lo que provoca desmotivación de muchos de sus trabajadores y directivos, y una administración más inercial que por objetivos.

Desde diciembre de 2006 Petróleos Mexicanos intensificó sus acciones en todos esos frentes, buscando soluciones expeditas. Por ejemplo, se pusieron en marcha 15 iniciativas estratégicas, que abarcan desde un sistema para conceptualizar y ejecutar mejor los proyectos, hasta la renovación de la flota petrolera y de la flotilla de autotanques. Siguiendo directrices del Gobierno Federal, Pemex anunció el proyecto Etileno XXI, que permitirá abastecer un volumen sustancial de etano y de gasolinas naturales a la industria petroquímica nacional durante 15 años, para que amplíe sustancialmente la producción de etileno y de los múltiples productos que de éste se derivan. También, con la conducción de la Secretaria de Energía, Georgina Kessel, y con el apoyo de la Secretaría de la Función Pública, se estableció el Comité de Auditoria Independiente. Durante este año ha quedado claro que es posible avanzar. De seguir contando con la entusiasta colaboración de los trabajadores y directivos hay esperanza. Sin embargo, también ha quedado claro que el trabajo interno no es suficiente. Es demasiado lo que debe remontarse en materia del marco legal y regulatorio, así como de las múltiples trabas normativas y burocráticas que enfrenta Pemex. Los alcances de la transformación interna están limitados por el marco institucional vigente.

Retos y desafíos

Por todo lo anterior, Petróleos Mexicanos enfrenta retos fundamentales que es urgente resolver para hacer viable su modernización. Esos desafíos abarcan lo siguiente:

Promover un marco regulatorio para Pemex, que le otorgue flexibilidad en aspectos fundamentales de su gestión, sin afectar la rectoría del Estado en materia de hidrocarburos. Los aspectos a considerar son eliminar la intervención de instancias ajenas en decisiones propiamente técnicas y de empresa; las modalidades y procedimientos de contratación de inversiones, bienes y servicios conexos, y, la integración y ejercicio del presupuesto. Para una empresa en la cual dos terceras partes del gasto total es inversión, y de ésta la mayoría es en instalaciones de proceso específicas para la industria petrolera, un ejercicio ágil de la contratación de ingenierías, procura y construcción de proyectos es indispensable.

Alentar una mejora sustancial del gobierno corporativo de Pemex, en congruencia con una mayor autonomía de gestión, que mejore la transparencia y la rendición de cuentas, sin afectar su naturaleza de empresa de propiedad y control estatal. Las acciones deberían orientarse a fortalecer su Consejo de Administración, para que sea ahí donde se concreten las decisiones fundamentales del organismo. Esto debería complementarse con medidas que permitan una fiscalización y control más efectivos de Pemex desde Pemex, que mejoren la transparencia y la rendición de cuentas de la empresa.

Pugnar por un nuevo modelo de control y fiscalización, que no debilite sino que fortalezca la efectividad de las tareas contra la corrupción. Este modelo debería estar enfocado hacia los resultados, en vez de hacia los procesos, no inhibir la toma de decisiones, dar prioridad a medidas preventivas, sancionar a los culpables de ilícitos graves, y no ser excesivamente riguroso con funcionarios y empleados que cometan faltas administrativas menores.

Procurar que se permita que Petróleos Mexicanos pueda hacerse acompañar de otras empresas al desarrollar diversas actividades propias de su giro, sin afectar la propiedad de la Nación sobre sus recursos, la soberanía energética, o la rectoría del Estado sobre el sector. No es razonable ni eficiente que el marco institucional exija que Petróleos Mexicanos realice solo, por sí mismo, prácticamente todas sus operaciones críticas (exploración y producción de hidrocarburos, refinación, procesamiento de gas, transporte, almacenamiento, y distribución de petrolíferos), sin flexibilidad para apoyarse en otras empresas, nacionales o extranjeras. Se trata de un régimen jurídico que limita cada vez más la capacidad de ejecución de Pemex y afecta una operación eficiente. Ninguna empresa petrolera tiene una prohibición tan amplia y tajante como la de Pemex, para desarrollar conjuntamente con otras empresas proyectos propios de sus operaciones críticas en el territorio nacional. Este impedimento es particularmente costoso en refinación y aguas profundas.

Promover que se aplique a Pemex un régimen tributario y presupuestario en línea con las mejores prácticas internacionales, predecible, cierto y estable, que le permita conservar más recursos propios, pero a un ritmo y por montos que no pongan en riesgo el equilibrio de las finanzas del Gobierno Federal. Esto permitiría dar sustento multianual a la operación cotidiana de Pemex, al mantenimiento y a la confiabilidad operativa, así como a un programa de inversión consistente con su plan de negocios y menos apalancado. Además se requiere actualizar de nuevo el esquema tributario que se aplica a Pemex, a fin de que pueda desarrollar con éxito proyectos de mayor costo, como aquellos en campos abandonados, Chicontepec, aguas profundas y yacimientos transfronterizos.

Procurar que se de una mayor vigilancia del desempeño de Pemex por parte del mercado de valores, sin colocar acciones, parte de su capital o conceder derechos corporativos. Esto buscaría impulsar una mejora continua de la revelación y divulgación de información, en beneficio del público inversionista en títulos de Pemex, de la ciudadanía y del organismo.
Pemex tiene la esperanza de que esos desafíos de su entorno institucional puedan resolverse en el futuro inmediato pues, junto con las medidas internas, le permitirían cumplir cabalmente con lo que los mexicanos esperan de la empresa y recuperar una posición de liderazgo internacional en el sector de hidrocarburos. En ese caso, el compromiso de Petróleos Mexicanos, de trabajadores y directivos, sería restituir reservas, mantener la producción, cerrar brechas operativas, eliminar pérdidas en refinación y petroquímica, conceptualizar y ejecutar de manera eficaz nuevos proyectos de inversión, mejorar el aprovechamiento de los recursos humanos, la seguridad industrial y el desempeño ambiental, hasta alcanzar las mejores prácticas internacionales.

Señor Presidente;

Compañeros petroleros:

Esos son los principales retos institucionales que Petróleos Mexicanos enfrenta para estar en condiciones de tener éxito durante su futuro inmediato. La necesidad y urgencia de resolverlos sólo queda en evidencia cuando se parte de reconocer al Pemex de hoy, no desde una perspectiva romántica, que ingenua o maliciosamente soslaye o niegue la problemática operativa y financiera que enfrenta Petróleos Mexicanos. Se requiere encontrar la solución mexicana para la problemática actual de la empresa petrolera nacional. La esperanza esta ahí. Cárdenas lo logró en 1938 y Calderón lo logrará en 2008.

Desde su campaña, el Presidente Felipe Calderón planteó a la opinión pública su visión de un Pemex para un México ganador, cuyas características compartió con los mexicanos. Para concretar ese anhelo común se requiere fortalecer a Petróleos Mexicanos. Lo peor que podría suceder es dejar al organismo como está. Por eso para Pemex superar estos retos no es un asunto adjetivo o secundario, sino crítico y esencial para la continuidad de su operación, su supervivencia y su viabilidad en el mediano plazo.

El país no puede seguir perdiendo oportunidades a costa de las generaciones presentes y futuras. Los trabajadores petroleros, todos aquí reunidos, nos encargaremos de ello.

El petróleo fue en 1938 un signo de unidad de los mexicanos.

En el año 2008, el petróleo debe volver a unir a los mexicanos.

Discurso de la Dra. Georgina Kessel Martínez, secretaria de Energía, durante la Ceremonia Conmemorativa del 70 Aniversario de la Expropiación Petrolera, en la terminal marítima “Dos Bocas”, municipio de Paraíso, Tabasco.
18 de marzo de 2008.


Lic. Felipe Calderón Hinojosa
Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos

Señor Gobernador del Estado de Tabasco
Andrés Granier

Compañeros del Gabinete Legal y Ampliado, en particular, Jesús Reyes Heroles, director general de Petróleos Mexicanos

Carlos Romero Deschamps
Secretario General del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana

Señores legisladores

Trabajadoras y trabajadores petroleros

Señoras y señores:

La energía y los hidrocarburos constituyen una parte esencial y estratégica de nuestra Nación.

México requiere cambios, México necesita una industria petrolera fortalecida. Que contribuya a un mayor desarrollo y bienestar. Que contribuya a hacer de nuestro país una nación más libre, más solidaria, más fuerte y más generosa.

Que nos ayude a continuar generando las oportunidades que todos los mexicanos merecemos y particularmente para aquellos que menos tienen.

Todos conocemos la historia de la expropiación petrolera de 1938 que tuvo como resultado la construcción de una institución como PEMEX que es, sin duda, un orgullo para todos los mexicanos.

Todos los que estamos aquí fuimos educados en el valor nacionalista de nuestra propiedad sobre los hidrocarburos y los recursos de nuestro país.

El petróleo es, constitucional y culturalmente, de todos los mexicanos.

Los mexicanos tenemos que hablar con la verdad sobre la situación que enfrentamos actualmente. Es verdad que PEMEX necesita tecnología. Es verdad que la producción de nuestro principal yacimiento, Cantarell, se está reduciendo, y que ahora necesitamos extraer el petróleo de yacimientos más complejos. Es verdad, que a pesar de que contamos con el personal y técnicos del más alto nivel, requerimos más experiencia y nueva tecnología para hacerlo.

Queremos hoy, tal y como lo quería el General Lázaro Cárdenas del Río en 1938, una industria petrolera líder, que sea capaz de sacar los recursos del subsuelo de nuestro país y convertir esa riqueza en posibilidades de crecimiento y en oportunidades y empleos para todos los mexicanos.

Para que nuestra empresa pueda desarrollarse en un entorno nuevo y complejo, es evidente e indiscutible que necesitamos cambios, necesitamos dotarla de nuevas herramientas para mejorar su capacidad de ejecución.

En este entorno debemos preservar la soberanía, la propiedad y el aprovechamiento de la renta petrolera que es y seguirá siendo de todos los mexicanos. No debe quedar ninguna duda: el petróleo es, ha sido y seguirá siendo siempre de los mexicanos.

Los datos objetivos, las cifras y los hechos nos advierten con claridad que experimentamos una importante caída en las reservas que a la larga puede traducirse en una reducción de la producción de hidrocarburos.

Hay que ser muy claros, en esto: Eso no significa que México ya no tenga petróleo. Significa que ya no lo podemos extraer de las zonas donde actualmente se sitúa nuestra mayor producción. Significa que necesitamos extraer nuestra riqueza de nuevos yacimientos, y que tenemos que hacer las cosas de manera diferente.

Para garantizar nuestra seguridad energética, será necesario, al mismo tiempo, aumentar la tasa de recuperación de Cantarell y de campos maduros, continuar la exploración y explotación de yacimientos en aguas someras y en tierra, particularmente en Chicontepec, e iniciar la actividad en aguas profundas. En pocas palabras, tenemos que aprovechar todo el potencial energético de nuestro país.

Tenemos recursos muy importantes en aguas profundas. Buena parte de los estudios técnicos muestran que tenemos una gran riqueza y que ésta se encuentra en el Golfo de México. Alcanzar esa riqueza requiere experiencia, tecnología, conocimientos y capacidad de ejecución que hoy, no tenemos.

México necesita dar un salto tecnológico para ir por ese petróleo. Necesitamos tomar las decisiones, en el año 2008, para dar el salto tecnológico en el menor tiempo posible.

Es tiempo de ir por nuestros recursos en donde quiera que se encuentren. Debemos ampliar el potencial de la exploración y explotación petrolera de nuestro país.

Los mexicanos de hoy debemos ser congruentes con la época en el que nos tocó vivir y desarrollarnos.

Tenemos un país con una clara vocación petrolera que necesita evolucionar. Asumimos el nuevo reto de explorar en aguas profundas como una gran oportunidad para revisar, de manera integral, nuestro sector energético y la producción de hidrocarburos.

El Gobierno del Presidente Calderón tiene una visión clara y de largo plazo del sector energético.

Aún cuando estamos decididos a aprovechar nuestro potencial en energías renovables, el proyecto petrolero de México, indica que seguiremos requiriendo de los hidrocarburos, al menos, en el próximo medio siglo.

Tenemos la oportunidad de responder al crecimiento de nuestro mercado y somos muy afortunados al contar, aún, con recursos clave que pueden generar el desarrollo definitivo de nuestro país.

No podemos perder el tiempo ni oportunidades. No sería responsable quitarle a México, a nuestros jóvenes y a las futuras generaciones, la seguridad energética que garantice su desarrollo.

Hoy tenemos que preguntarnos: ¿Cuál es nuestra visión de PEMEX? ¿Cómo queremos que nuestra empresa petrolera se desarrolle en el futuro?

En el Gobierno Federal, queremos una empresa rentable, altamente competitiva, productiva, con óptimo aprovechamiento de los recursos, con la mejor tecnología disponible, corporativamente moderna, transparente y con rendición de cuentas, segura y ambientalmente sustentable.

Queremos un PEMEX moderno y fuerte para el siglo XXI.

Queremos un PEMEX que renueve sus capacidades para seguir siendo, el orgullo de todos los mexicanos.

Que sin perder soberanía, sin perder la rectoría del Estado sobre los hidrocarburos, nuestra empresa sea capaz de evolucionar, de tener la agilidad y la capacidad de operar en un entorno global de mayor competencia.

Ese es el PEMEX que creemos posible y ese es el futuro al que le estamos apostando.

La determinación de fortalecer a PEMEX es una decisión de Estado, estratégica, de seguridad nacional, que merece un debate de altura, ideas de todos y la voluntad de conciliar.

Por eso el Presidente Calderón ha insistido en la necesidad de construir una visión común para encontrar soluciones a los retos que hoy enfrenta PEMEX.
Necesitamos construir una visión incluyente con la participación de todos los actores políticos y sociales.

El fortalecimiento de PEMEX constituye un gran reto pero también, una gran oportunidad de colaboración histórica entre los Poderes de la Unión.

Tenemos que trabajar con los académicos y con los expertos.

Tenemos que sumar el talento, la experiencia y la opinión de los trabajadores petroleros y de su sindicato.

Tenemos que trabajar con toda la sociedad, con todos los partidos políticos y con todos los legisladores.

Queremos escuchar y contar con todas las voces, que nadie se quede fuera. Que todos aporten para compartir un diagnóstico y una visión de los retos.

La discusión de estos retos y la capacidad de construir acuerdos es relevante no sólo para la modernización de México sino también para la construcción de la democracia que queremos todos los mexicanos.

Lo digo, porque en democracia el reto es ser capaces de integrar posiciones y construir decisiones colectivas.

En democracia, los temas se tratan y se discuten abiertamente, sin violencia y sin rupturas. Los temas se discuten con debate, con diálogo, con argumentos y con ideas.

Estoy convencida de que los mexicanos queremos contar con toda la información, queremos escuchar los argumentos, analizar las distintas posiciones y los diferentes escenarios.

Habrá mucho debate y estoy segura que, al final, se impondrán las mejores virtudes de la democracia: llegaremos a acuerdos, construiremos consensos y encontraremos, entre todos, la mejor solución a los retos de PEMEX.

Señor Presidente. Señoras y señores.

Este día, que celebra la visión que tuvo el Presidente Lázaro Cárdenas del Río hace setenta años, debe recordarnos que no hay retos inalcanzables si los mexicanos estamos unidos.

Que las ideas de hoy, serán las realidades de mañana.

Lo reitero, el petróleo fue en 1938 un signo de unidad de los mexicanos.

En el año 2008, el petróleo debe volver a unir a los mexicanos.

Muchas gracias

16 de marzo de 2008

JAVIER GARCIADIEGO. La vision de los historiadores, su profesion y ejercicio.

!Aguas Economistas Veracruzanos! Creo que por ahi nos hablan, al menos eso puede deducirse de la vision del Director del Colegio de Mexico..."En este país no podemos tirarnos a la modorra, hay mucho qué hacer. Desgraciadamente las instituciones siempre están en vilo, no solamente por algunos que las combaten, sino por otros que las denigran, hay que cuidarlas renovándolas, quien cree que las cuida dejándolas inmutables les hace más daño."


"México no merece tirarse a la modorra": Javier Garciadiego
Su trabajo es desmitificar a héroes y villanos y mostrarlos tal cual eran. El actual presidente del Colmex, que llegó a la historia gracias a su abuela y a Gastón García Cantú, se define como un pecador estándar, apasionado por el futbol, la música y los toros

YANET AGUILAR SOSA
El Universal
Domingo 16 de marzo de 2008


Una abuela con herencia porfirista fue uno de los sinos que definió la vocación de historiador de Javier Garciadiego, presidente del Colegio de México.

Es un hombre a quien le gusta la música clásica, aunque en algún momento fue apasionado del rock and roll, la música popular mexicana y las canciones de protesta, porque en sus años de estudiante abundaban las peñas, había poco rock internacional y sólo destacan músicos como Javier Bátiz.

Fue a más de un concierto en lo que antes era el auditorio Justo Sierra, rebautizado en el 68 como Che Guevara; presenció a Carlos Chávez como director, aunque creció musicalmente con Eduardo Mata.

Es admirador de José Vasconcelos, a quien califica como “el hombre de mayores claroscuros”, y reconoce su deuda con maestros como Edmundo O’Gorman, Manuel Gamio y Ángel María Garibay. Ama la historia y busca contarla siempre con rigor, pero con mucha frescura.

Considera que su ingreso a la Academia Mexicana de Historia es un reconocimiento a “una vocación a toda prueba”. El cargo lo asume con gran responsabilidad porque se une a los representantes del gremio. “Tenemos que quedarnos a disparar ahí hasta el último cartucho”.

Su porte serio contrasta con su gentileza; conversa tras la montaña de manuscritos y trabajos que corrige y revisa en la oficina desde donde dirige El Colegio de México.

Llegó a la historia contagiado por su maestro Gastón García Cantú, pero antes lo había tocado el espíritu de su abuela. Esas dos personas representan el doble origen de una pasión a toda prueba.

“El primero, es familiar e íntimo. Mi abuela contaba que su padre participó en la Revolución Mexicana, pero no del lado de los rebeldes sino como parte del gobierno porfirista, en un puesto poco relevante; creo que eso me orilló a estudiar la Revolución Mexicana, un poco para distanciarme de una abuela que por otro lado idolatré.

“El segundo origen llegó por la academia. Estudié ciencias políticas en la UNAM, en un momento en el que el Estado mexicano no tenía una legitimidad electoral, los distintos gobiernos fincaban su legitimidad en la eficiencia y en el pedigrí histórico. La eficiencia la empezaron a perder a finales de los 60 y su único alegato era ser descendientes de la Independencia, la Reforma y la Revolución, hasta de Cuauhtémoc.

“Tomé clase con Gastón García Cantú, con él aprendí a amar la historia del país. Entonces decidí darle bases, hice un doctorado en El Colegio de México, cuando todavía estaba en Guanajuato y vivía Daniel Cosío Villegas, estaban los maestros más importantes para el siglo XX.


“Quise profundizar mis estudios en Revolución Mexicana, hacer un segundo doctorado en Chicago. A esa universidad llegué con el apoyo de Conacyt y trabajé seis años con el profesor Friedrich Katz. Debo decir que me siento comprometido con el Estado mexicano, por eso trabajo en una institución pública de educación superior; siento que puedo pagar al estado esa educación, investigando la historia del país de forma seria.”

Provengo de una educación pública de primer nivel; hay quienes sostienen que la educación pública en México es mala; no es verdad. Soy afortunado de haber estudiado en la UNAM, en esa Facultad de Ciencias Políticas con profesores como González Pedrero, Flores Olea, Arnaldo Córdova y sobre todo con García Cantú, quien fue mi gran maestro y director de tesis.

De García Cantú, un amor por la historia con una enorme dosis de patriotismo; de González Navarro, el afán por la documentación y la seriedad; de Luis González el interés por escribir una historia grata, fresca en la interpretación, y con Friedrich Katz el intento de escribir una historia profunda.

Lo que he intentado es hacer una historia de la Revolución capaz de ser leída por todos, una historia para un lector general, pero dotada de un absoluto rigor. Ese es mi constante intento, hacer una historia para lectores amplios, lo más rigurosa posible.

Eso es lo que trato de hacer con los alumnos y con los públicos más amplios. Quisiera contagiar la escritura de una historia que no esté acartonada. Donde los héroes puedan tener algunos defectos y los antihéroes aspectos positivos. Los jóvenes exigen claridad en la explicación, no buscan clases eruditas, sino capacidad de comprensión, que el maestro les explique problemas medulares de la disciplina.

En términos de rigor, en Revolución Mexicana alterno con cualquiera. En ese tema cada día ignoro menos, pero sigue siendo un proceso muy complejo, imposible de abarcar en sus aspectos regionales, locales, nacionales internacionales. En sus aspectos, políticos, sociales, militares, ideológicos, culturales. Nunca la comprenderé en su totalidad, pero creo tener una idea de ella bastante coherente, así la comparto con mis alumnos y lectores.

Ese es el motor, el día que ya no avancemos en nuestros temas estaremos muertos intelectual y profesionalmente. El alumno ve en el maestro un ejemplo de vida; no creo en los maestros adormecidos, aburridos y pesimistas.

Creo que sí, no soy un historiador pedante. Esa es una lección de El Colegio de México, desde don Daniel Cosío Villegas, hay que tener claridad, esa es una bandera que nunca hemos arriado.

En este país no podemos tirarnos a la modorra, hay mucho qué hacer. Desgraciadamente las instituciones siempre están en vilo, no solamente por algunos que las combaten, sino por otros que las denigran, hay que cuidarlas renovándolas, quien cree que las cuida dejándolas inmutables les hace más daño.

Soy un pecador estándar. Un hombre de pocos vicios, al menos que considere un vicio un tequilita con la comida, siempre blanco. Soy optimista, sincero, leal, afanoso y trabajador. Buen amigo. Creo ser un historiador razonablemente aceptable en la Revolución Mexicana, quiero ser buen padre y buen esposo.

Tengo un amigo que me invitó a ser padrino de su hijo y en eso sí fracasé, le dije: ‘Soy mal padrino, pero buen compadre’. Si debo hablar de miedos, se lo tengo a las enfermedades degenerativas y prolongadas.

Me siento físicamente fuerte, tengo muchos proyectos y muchas ganas de seguir dando clases; quiero vivir muchos años porque me faltan muchas lecturas. Tengo pendientes muchos libros, mucha música que escuchar y ver crecer a los hijos. Amo a mi familia y a mis amigos.

Me gusta el fútbol, soy un perdido de las Chivas ralladas; son un equipo más representativo, tal vez por el sentido patriótico de alinear sólo jugadores mexicanos, también porque mi padre era de Guadalajara.

También me gustan los toros y la música. Mi padre era un gran aficionado de la fiesta brava, desde pequeño oí hablar de toros. Me niego a llamarle arte o deporte, creo que es una fiesta popular muy profunda y difícil de entender, es difícil de entender cómo es que un hombre se juega la vida para mostrar su superioridad sobre una bestia y cómo hay gente que lo disfruta.

Seguir disfrutando de la vida, mantenerme en esta institución, seguir investigando, creo que puedo aportarle algo a otras generaciones de jóvenes; quiero escribir una biografía grande sobre Alfonso Reyes y una más sobre Gómez Morin.

Su carácter excepcional. Era una persona muy positiva y cariñosa. No tenía una gran cultura, pero recordaba ciertos acontecimientos, a su padre, a los amigos de su padre. En fin, cosas familiares, íntimas.

México es un país que quiere mucho la historia. Hay naciones que nos llevan muchos años, pero México es de una enorme densidad histórica, se fundamenta en su legitimidad histórica, es una disciplina que se cultiva desde el siglo XVI.

Nota: En el vinculo de "El Universal" se puede acceder al audio de la entrevista.

15 de marzo de 2008

La incursion de Pemex en aguas profundas

La incursion de Pemex en aguas profundas
sábado 15 de marzo de 2008
La Jornada → Opinión → Correo enviado. Adrián Lajous.

La incursión de Pemex en aguas profundas. Pemex es el principal productor costa afuera de petróleo en el mundo. La producción se localiza casi exclusivamente en aguas someras del Golfo de Campeche y en el litoral de Tabasco. En 1999, se iniciaron los trabajos de exploración que han llevado a esta empresa a perforar en aguas profundas con tirantes de agua de más de 500 metros y ahora se apresta a incursionar en aguas ultra-profundas. Pemex define a estas últimas como las que registran tirantes de agua de más de mil 500 metros y considera profundas las de tirantes entre 500 y mil 500 metros. El avance de Pemex en una primera fase de actividades en aguas profundas, frente a las costas de Tabasco y el sur de Veracruz, ha sido cauto y su éxito limitado. Ha descubierto dos yacimientos de gas no- asociado y uno de petróleo crudo extra-pesado. El campo m ás importante hasta ahora es Lakach, que incorporó mil 300 millones de pies cúbicos de reservas totales de gas natural. La decisi ón de explorar en aguas ultra-profundas, en tirantes de más de mil 500 metros, fue tomada por Pemex en 2007. El 30 de agosto la empresa anunci ó que ya se habían contratado tres plataformas semi-sumergibles que estarían disponibles en el transcurso de 2010 y que se estaba en proceso de contratar una plataforma adicional. Uno de los contratos fue suscrito con la empresa inglesa Sea Dragon Offshore para arrendar por cinco años una plataforma semi -sumergible capaz de perforar pozos en aguas con profundidades de hasta 3 mil 48 metros, en medios inclementes. El valor total del contrato asciende a 958 millones de dólares. Se espera que la plataforma sea entregada en enero de 2010. Su casco está siendo construido en Rusia y será equipada en Escocia (www.seadragonoffshore.com ). Otro contrato fue adjudicado a la empresa mexicana Industrial Perforadora de Campeche, del Grupo R. Esta segunda plataforma está siendo construida en Corea por Daewoo Shipbuilding and Marine Engineering y será capaz de perforar en aguas con una profundidad de hasta tres mil metros. El contrato es tambi én de cinco años, siendo la renta diaria de 530 mil dólares. El valor total del contrato es cercano a los mil millones de dólares. La empresa arrendadora recibi ó financiamiento por 650 millones de dólares de WestLB y BBVA para la construcción de la plataforma que deberá ser terminada en septiembre de 2010, para iniciar operaciones en el Golfo de México en diciembre de ese año (www.bnamericas.com). La tercera plataforma de sexta generación está siendo construida en el astillero de Jurong, en Singapur, para la empresa noruega Petromena. El contrato de arrendamiento con Pemex es de cinco años a partir de enero de 2010. El valor bruto del contrato es de 942 millones de dólares. La plataforma será administrada por Larsen Oil and Gas (www.petromena.no). Adicionalmente, Pemex contrató una plataforma semi-sumergible a la empresa estadounidense Noble Corporation que puede perforar en tirantes de hasta 2 mil 100 metros de profundidad. El contrato de arrendamiento es de tres años, a partir de agosto de 2008, la tarifa diaria pactada es 485 mil dólares y el valor del contrato asciende a 530 millones de dólares (www.noblecorp.com). Esta flotilla de plataformas permitirá ejecutar un programa de perforación de dimensi ón sustancial. En el sector estadunidense del Golfo de México ninguna empresa individual cuenta hoy con tantas plataformas dedicadas exclusivamente a actividades exploratorias. Pemex tendrá que preparar y autorizar un amplio acervo de localizaciones a perforar, contratar los equipos de perforaci ón, supervisar su ejecuci ón y coordinar a las diversas empresas que proporcionan los servicios especializados requeridos por este programa. De tener éxito en estas actividades de exploración, tendrá entonces que montar un programa de desarrollo aún m ás vasto. El propio Pemex ha reconocido su falta de experiencia en aguas ultra-profundas y es difícil pensar que el limitado trabajo exploratorio que actualmente realiza en aguas de menos de mil metros sea el necesario y suficiente para abordar un programa en aguas ultra-profundas de la magnitud y complejidad como el que ahora se propone. Esto significa que requerirá asociarse con empresas que cuentan con la capacidad y la experiencia del caso. Sería importante comprender el proceso de toma de decisiones que llevó a la adquisici ón de estas plataformas en los primeros seis meses del gobierno del presidente Calderón, una vez tomada la decisi ón fundamental de lanzarse a la exploración en aguas ultra-profundas. Dada la ocupación plena, a nivel global, de plataformas con las características requeridas, fue necesario salir a contratar la construcción de nuevas plataformas. El riesgo incurrido por Pemex se limitaba a que hubiera un cambio básico en las condiciones de este mercado de equipos, lo que se consideró poco probable. Si por algún motivo se decidiera posponer o redimensionar el programa exploratorio en aguas ultra- profundas, los contratos de arrendamiento de plataformas podrían ser transferidos a terceros, para perforar en otros países. En cambio, si no se garantizaba la disponibilidad de equipos para 2010, este programa de exploraciones se tendría que postergar al siguiente periodo gubernamental. Otro aspecto interesante de la decisi ón es la magnitud del programa. Suponiendo sólo tres plataformas, su costo anual será de cuando menos mil millones de dólares, al incluir todos los servicios. Pemex no cuenta actualmente con la capacidad técnica, organizativa y de gesti ón, como tampoco con los recursos humanos altamente calificados, para iniciar la perforaci ón exploratoria en aguas ultra-profundas, cuando comiencen a llegar las plataformas contratadas. Sus carencias serán aún mayores en la medida que las actividades de exploración sean exitosas, dado que el desarrollo de campos entraña recursos humanos y técnicos aún más cuantiosos. Estas restricciones se estrechan aún más debido a la dimensión de los requerimientos gerenciales y de personal técnico que suponen los ambiciosos programas de exploraci ón y desarrollo de Chicontepec, Ku-Maloob-Zaap, Cantarell y la Regi ón Sur, entre otros. El avance simultáneo en tantos frentes podría poner en riesgo a todos. El gran programa de aguas ultra-profundas tuvo que ser ideado sobre la base de un fuerte y extenso apoyo externo. Sin embargo, aún hoy no queda claro cuál va a ser su origen, como tampoco la naturaleza y estructura de la relaci ón contractual que vinculará a Pemex con las empresas nacionales e internacionales con las que se asocie. ¿ Busca el gobierno atraer a empresas petroleras o a empresas de servicios? ¿Podrá hacerlo mediante la suscripci ón de contratos de servicios puros o necesita contar, inevitablemente, con contratos de servicios incentivados –risk service contracts? Estas dos cuestiones centrales tendrán que ser resueltas en un plazo perentorio. La importancia y la urgencia que las autoridades y Pemex están dando al tema de aguas ultra-profundas en los medios de difusi ón masiva reflejan la necesidad apremiante de una definición. Las empresas internacionales han trabajado con las entidades que ejercen los derechos de propiedad de los hidrocarburos sobre la base de esquemas concesionarios y mediante contratos en los que se comparten los riesgos y los beneficios de su explotación –production sharing agreements. Sólo en casos excepcionales han accedido a utilizar contratos de servicios incentivados y, cuando lo han hecho, la distribución de riesgos y beneficios no ha sido del todo transparente. Las empresas de servicios petroleros ofrecen, de manera creciente pero aún incipiente, contratos integrados de servicios de exploración, desarrollo y producción, en circunstancias en las que los riesgos son relativamente bajos y están bien acotados. Hasta ahora no han participado como operadores en proyectos de la dimensi ón, la complejidad y el riesgo que caracterizan a los proyectos de aguas profundas. La Constituci ón mexicana expl ícitamente prohíbe el otorgamiento de concesiones y contratos de riesgo. El artículo sexto de la Ley Reglamentaria del artículo 27 Constitucional en materia de petróleo, excluye a los contratos incentivados. Allí se establece que las remuneraciones de los contratos de obras y de prestación de servicios “ no podrán conceder porcentajes en los productos, ni participación en los resultados de las explotaciones ” . Hubo quienes pensaron que se podrían encontrar formulas para darle la vuelta al artículo sexto o, cuando menos, dar mayor latitud a la interpretaci ón que de él se ha hecho hasta ahora. Quizá recordaban la introducción de los contratos de servicios m últiples en la Cuenca de Burgos, aunque no su exiguo éxito. Otros más creyeron que el Ejecutivo Federal lograría convencer a los legisladores de que modificaran este artículo y que contaría con la mayoría simple necesaria para votar estos cambios a la Ley reglamentaria. En cualquier caso, se consideró que los cambios requeridos podrían obtenerse antes de mayo o, desde luego, a principios de septiembre de 2008, a más tardar. Sin embargo, las circunstancias pol íticas no han permitido hacer una propuesta en esta materia, en el marco de una reforma energética que a mediados de marzo aún no llega al Congreso. Por su parte, las empresas privadas no podrán responder a las invitaciones que las autoridades han hecho, a apoyar el programa de exploraci ón en aguas ultra-profundas, sin antes contar con una certeza jurídica plena respecto a modelos contractuales específicos de servicios incentivados. Ante este impasse aumentará la tentaci ón de buscar soluciones pragmáticas, como en su momento fueron los contratos de servicios m últiples. Esta solución no es factible para tareas costosas de alto riesgo. Muy pocas empresas estarían dispuestas a participar, y estas no son necesariamente las que convienen al país. Este tampoco es un camino políticamente viable en las condiciones actuales. Por el contrario, resulta indispensable buscar alternativas trasparentes y eficaces que permitan movilizar los recursos de Pemex, de las empresas de servicios y de las empresas petroleras internacionales. Convendría explorar modelos de asociación como los que buscan armar Gazprom, Total y StatoilHydro para la exploración y el desarrollo de Shtokman, un campo súper-gigante cerca del Ártico. Sin embargo, nada de esto va ser posible sin antes realizar un trabajo pol ítico verdaderamente constructivo. Será comprensible que muchos legisladores reaccionen negativamente frente a lo que interpretarán como un fait accompli impuesto por las autoridades. Se requerirá una gran habilidad de negociación para establecer la confianza m ínima necesaria para poder ir adelante. Convendrá tambi én avanzar en la construcci ón de un nuevo marco regulador que norme las actividades extractivas de la industria petrolera.