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20 de marzo de 2008

El Presidente Calderón en el 70 Aniversario de la Expropiacion Petrolera

Discurso en la Ceremonia Conmemorativa del 70 Aniversario de la Expropiación Petrolera. Paraiso, Tabasco.
Martes, 18 de Marzo


Gracias, muchísimas gracias amigas y amigos petroleros.

Estimado químico Andrés Granier Melo, Gobernador del Estado de Tabasco.

Señor diputado José del Carmen Escayola Camacho, Representante del Congreso del Estado.

Señor Magistrado José Martín Félix García, representante del Tribunal Superior de Justicia del Estado.

Señor Carlos Romero Deschamps, Secretario General del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana, gracias por sus palabras.

Apreciadas, apreciados legisladores estatales y federales, diputadas, diputados, senadores, muchísimas gracias por su presencia.

Señor licenciado Francisco Santo Magaña, Presidente Municipal de Paraíso.

Muy estimadas, muy estimados, trabajadoras, trabajadores de Petróleos Mexicanos.


Un día como hoy, hace 70 años, México dio una lección de valentía, de orgullo, de dignidad, de carácter al mundo entero. En pleno ejercicio de nuestra soberanía, el 18 de marzo de 1938, una generación de mexicanos tomó una decisión que transformó al país.

Ante la negativa de las compañías extranjeras a cumplir una resolución de la Suprema Corte de Justicia en favor de los trabajadores, el Presidente Lázaro Cárdenas decretó la expropiación de la industria petrolera.

Desde Tabasco, que es baluarte de nuestra riqueza petrolera y de nuestra historia, hoy rendimos homenaje al liderazgo, al patriotismo y a la visión de futuro del Presidente, el General Lázaro Cárdenas.

Él supo defender el interés superior de la Nación al encabezar, con el apoyo de mujeres y hombres en todo el país, el rescate de este recurso fundamental para los mexicanos.

Todavía están vivas en la memoria popular las palabras que dirigió por radio nacional: Pido a la Nación entera un respaldo moral y material suficiente para llevar a cabo una resolución tan justificada, tan trascendente y tan indispensable.

Y el pueblo de México se movilizó en su apoyo para hacer suyo lo que le pertenece por historia y por derecho.

Hoy, como hace siete décadas, el petróleo es patrimonio de todos los mexicanos, símbolo de nuestra soberanía y emblema de nuestro nacionalismo.

Hoy, como ayer, el petróleo es un insumo estratégico para el desarrollo nacional.

Por eso, en este aniversario tan especial, refrendo ante ustedes que hoy, como hace siete décadas, el petróleo es y seguirá siendo de todos los mexicanos.

Seguiremos ejerciendo plena soberanía sobre nuestros hidrocarburos, así lo quiere el pueblo de México, así lo manda nuestra Constitución y así lo asume plenamente mi Gobierno.

Petróleos Mexicanos no se privatizará.

La historia moderna del país no se explica sin el petróleo en manos de los mexicanos; todos reconocemos el papel estratégico que ha tenido y tiene en el desarrollo nacional, el cual tampoco se hubiera entendido sin el petróleo mexicano.

Este recurso nos dotó de una poderosa palanca para el avance económico y social de la Patria. México cuenta hoy con una gran empresa y con una sólida tradición en la historia petrolera mundial; los ingresos que vienen del petróleo representan casi el 40 por ciento de los ingresos presupuestales totales del país.

Eso ha permitido invertir en escuelas, hospitales, clínicas, carreteras, presas, centrales eléctricas, redes de agua potable, drenaje y electrificación. Ello ha permitido sostener no sólo al Gobierno Federal, sino también es parte medular de los ingresos de los gobiernos estatales y municipales del país.

Desde su surgimiento, Petróleos Mexicanos ha sido una industria generadora de otras industrias. Con vocación de servicio, esta empresa ha sido fundamental para el crecimiento de la planta productiva del país y para el bienestar de las familias mexicanas al ser una de las fuentes de empleo de México.

Detrás de estos logros está la creatividad y el compromiso de los trabajadores petroleros que a lo largo de estos 70 años han sido el motor fundamental de Petróleos Mexicanos.

Nuestra memoria perenne y nuestra gratitud siempre a quienes han ofrendado hasta la vida por esta empresa nacional.

Expreso también mi más sincero reconocimiento a los obreros, a los técnicos, a los ingenieros, mujeres y hombres aquí presentes, y a todos, a todas y todos los que laboran a lo largo y a lo ancho del país, porque se han esforzado para elevar la competitividad y la rentabilidad de esta empresa orgullosamente mexicana.

Reconozco, también la responsabilidad en la defensa de sus agremiados, la responsabilidad con la empresa y con el país, con la cual se ha conducido el sindicato, su dirigencia y su líder Carlos Romero Deschamps.

Como ya se ha dicho aquí, amigas y amigos, hoy, a 70 años de su fundación, Petróleos Mexicanos y el país enfrentan grandes retos.

Las reservas probadas alcanzan para sostener un poco más de nueve años de petróleo al ritmo de producción que tenemos en la actualidad, y siguen disminuyendo dado que nuestra tasa de restitución de reservas de hidrocarburos, que ha mejorado, alcanzó poco más del 50 por ciento.

Nuestra producción de petróleo disminuyó en 300 mil barriles diarios entre 2004 y 2007, y seguirá disminuyendo, dado que nuestros principales yacimientos, y fundamentalmente Cantarell, que llegó a proveer el 62 por ciento del petróleo nacional, está en franca declinación.

Actualmente, cuatro de cada 10 litros de gasolina utilizados en México son importados y se compran en el extranjero a un precio más alto del que se vende aquí a la población nacional, lo cual nos coloca en una grave posición de dependencia con el exterior y no abona ni a nuestra soberanía ni a nuestra seguridad energética.

Estos datos son reflejo de una situación que es imperante cambiar.

Es momento de realizar acciones para seguir transformando a México.

Es tiempo de aprovechar las oportunidades que tenemos frente a nosotros y, al igual que hace 70 años, tomar las decisiones que nos permitan fortalecer a Petróleos Mexicanos y a México.

Los mexicanos queremos un PEMEX fuerte, porque es parte de nuestra historia y porque es fundamental para conducir a México al futuro.

Para avanzar debemos realizar las acciones necesarias para retomar el lugar que nos corresponde como potencia petrolera en el mundo.

Ello implica fortalecer nuestra infraestructura y la capacidad de producción de petrolíferos y combustibles, que hoy es insuficiente para atender la creciente demanda de diversos sectores productivos.

Es necesario que PEMEX ofrezca una mayor provisión, más segura y más eficiente, de insumos energéticos. Esto es indispensable para elevar la productividad y la competitividad de nuestra economía y generar más empleos y mayores ingresos para todas las familias de México.

También exige necesariamente incrementar, y de manera acelerada, nuestras reservas de hidrocarburos, de petróleo y gas, aprovechar hasta la última gota de los recursos que aún tenemos en tierra firme y en aguas someras.

Y, desde luego, ir por el gas y el petróleo que nos pertenecen y que se encuentran más allá de la plataforma continental, en aguas profundas, tal y como lo están haciendo ya otros países.

Por ello, es imperativo fortalecer a Petróleos Mexicanos y mi Gobierno está actuando ya en varios frentes con ese fin.

En primer lugar, en el marco del Programa Nacional de Infraestructura, los sectores público y privado invertiremos más de 500 mil millones de pesos este año para construir las grandes obras que el país necesita, dando especial impulso a proyectos del sector energético.

Tan sólo la inversión impulsada en PEMEX para este año será de 218 mil millones de pesos, 35 por ciento más que el año anterior, 2007.

En Segundo lugar, como ya ha dicho aquí su director, hemos puesto en marcha un esquema que permitirá, finalmente, la reactivación de nuestra industria petroquímica, vamos a asegurar el suministro de materia prima para la petroquímica nacional a precios competitivos, poniendo las condiciones para el desarrollo de una planta que producirá un millón de toneladas de derivados de etileno.

Con ello estaremos en mejores condiciones para atender la demanda de insumos petroquímicos en el país y podremos reducir las importaciones.

En tercer lugar. Queremos un PEMEX más seguro y más eficiente. Hace algunos días presenté a los mexicanos el Programa de Apoyo a la Economía, que como su nombre lo indica, es un programa especial que busca impulsar el crecimiento económico del país, aún a pesar de las condiciones internacionales adversas.

Hoy, ante ustedes trabajadores petroleros, en cumplimiento de uno de los puntos del Programa de Apoyo a la Economía, ratifico que mi Gobierno aumentará en 10 mil millones de pesos, adicionales a lo que ya tenía presupuestado PEMEX, para el mantenimiento y adecuación de los ductos este mismo año.

En cuarto lugar, y como ya lo he señalado, México registra una creciente y peligrosa dependencia del exterior en materia de petrolíferos.

Siendo un país petrolero, importamos 40 por ciento de nuestras gasolinas y las que producimos no alcanzan a cubrir los nuevos estándares nacionales e internacionales en materia ambiental, que tenemos que cumplir, no sólo porque así lo dice la norma, sino porque así lo demanda la salud de millones de mexicanas y de mexicanos, y de nuestros hijos.

Es urgente tomar acciones para reducir esta creciente dependencia. Es por ello, que en este momento giro instrucciones a la Secretaria de Energía y al Director General de Petróleos Mexicanos para que, sin dilación, inicien los estudios y analicen la factibilidad técnica, financiera y logística que nos permita construir una nueva refinería en el territorio nacional.

Una nueva refinería en el territorio nacional, con el fin de disminuir nuestra dependencia energética del exterior. Iniciar los trabajos que nos permitan contar en el futuro cercano con esta nueva refinería, es una buena manera de celebrar el 70 Aniversario de la Expropiación Petrolera.

Lograrla requerirá, como muchos otros desafíos de PEMEX, que cada quien ponga su parte:

El Gobierno, la administración, el sindicato, los trabajadores, para lograr las mejores condiciones económicas, técnicas, financieras, laborales y ambientales, que nos permitan aumentar la capacidad de refinación de PEMEX con esta nueva instalación.

El lograr este conjunto de condiciones, definirá el tamaño y el alcance de este nuevo proyecto.

En este, amigas y amigos, en este como en otros retos, es clave fortalecer a PEMEX y dotarla de mayor capacidad de decisión y recursos.

Es, además, indispensable darle un mayor margen de maniobra para contratar, diseñar y utilizar de manera rentable y eficiente tecnología de punta, y multiplicar su capacidad operativa. Sólo así podrá cumplir con su misión de aprovechar nuestra riqueza petrolera en beneficio de todos los mexicanos.

Sin dejar de reconocer que falta aún mucho por hacer, estamos dando pasos firmes para competir en una industria petrolera mundial que ha incrementado su productividad; que está en el punto histórico más alto del precio de sus productos, y que desde hace muchos, muchos años está realizando fuertes inversiones donde no ha llegado aún México para extraer riqueza petrolera en aguas profundas.

México tiene que hacer frente y hacer frente con éxito a esa fuerte competencia, con acciones decididas que le permitan aumentar la reserva de hidrocarburos, optimizar la plataforma de producción y mejorar la calidad de los productos.

También es necesario fortalecer la estructura financiera y operativa de la empresa.

En suma, es tiempo de tomar las decisiones correctas. Debemos darle a PEMEX facultades y alternativas que le permitan aprovechar al máximo su enorme potencial, y sé que para lograrlo México cuenta con el apoyo de los trabajadores de Petróleos Mexicanos.

El reto de los mexicanos es transformar a PEMEX para que sea una empresa cada vez más eficiente, más fuerte, menos dependiente de las importaciones del exterior, una empresa en crecimiento y, a la vez, una empresa cada vez más rentable para todos los mexicanos.

Necesitamos transformar a PEMEX para que siga siendo pilar del desarrollo y pieza clave para atender las necesidades más apremiantes de la población.

Por eso digo que transformar a PEMEX es fortalecer a México.

Primero. Debemos transformar a PEMEX para que cuente con un marco operativo y de gestión con mayores facultades de decisión y contratación.

Un PEMEX que al mismo tiempo de tener mayor autonomía, sea también más responsable y transparente en su toma de decisiones.

Segundo. Transformar a PEMEX en una empresa que tenga la libertad suficiente en la toma de decisiones para que pueda utilizar mejor sus recursos y contratar, en las condiciones que más le convenga, a los mejores en su especialidad.

Tenemos la mirada puesta en un PEMEX capaz de acceder a la tecnología de vanguardia en el mundo y mejorar, yo diría multiplicar, su capacidad operativa y de ejecución.

Tercero. Necesitamos transformar a PEMEX para que hoy, más que nunca, sea una empresa de todos los mexicanos.

Una empresa que provea información con absoluta transparencia, que rinda cuentas de manera cabal y que genere la mayor renta posible en beneficio de sus verdaderos dueños, que somos todos los mexicanos, sin excepción.

Debemos impulsar un nuevo modelo de control y fiscalización que erradique eficazmente la corrupción, pero que no obstaculice el trabajo y que se enfoque hacia los resultados.

Cuarto. Un PEMEX que pueda contar con el soporte técnico y operativo de empresas especializadas, que le permitan superar su rezago tecnológico y multiplicar su capacidad financiera y de ejecución; su capacidad operativa y tecnológica, a fin de que en pocos años PEMEX vuelva a ser una de las cinco compañías petroleras más importantes del mundo. Exploremos alternativas, sin afectar la propiedad de la Nación sobre sus recursos ni la soberanía energética ni la rectoría del Estado en esta y otras materias.

Quinto. Una empresa que asegure la producción de petróleo y gas, no sólo para los próximos años, sino para las próximas décadas; que sea capaz de detectar, de incorporar, de explotar las enormes riquezas existentes, en donde hasta ahora no le ha sido posible acceder por sí sola, como es el caso del Golfo profundo.

Sexto. Una empresa que elimine nuestra dependencia de importaciones del exterior en petrolíferos, petroquímicos y gas natural, dependencia que esa sí es la verdadera amenaza a la soberanía, y en suma, que sea capaz de seguir proveyendo bienestar y desarrollo para todos los mexicanos.

Un PEMEX que mejore su eficiencia y la lleve a los mejores estándares internacionales, y que al mismo tiempo, esté en condiciones de fondear y hacer frente, no sólo a su obligación con los trabajadores de Dos Bocas, relativo a este hospital, sino a hacer frente y cumplir todas sus obligaciones financieras y laborales, sin menoscabo de los derechos de los trabajadores.

Un PEMEX que sea capaz de sostener el crecimiento y el desarrollo de un México moderno, fuerte, competitivo, un México ganador, un México justo, libre, democrático, seguro y limpio, el México que anhelamos para nuestros hijos en este Siglo XXI.

Sé que podemos hacerlo, sé que con el apoyo de ustedes lo vamos a lograr.

Señoras y señores:

Hace 70 años, los mexicanos dimos un paso histórico para reafirmar la soberanía, la independencia y la libertad de nuestra gran Nación. Hoy, nuestra generación tiene la responsabilidad de honrar este legado, al convertir a México en un país más justo y generoso.

Nuestra generación tiene la posibilidad única, tal vez irrepetible, de transformar a México en la Nación que queremos. La pregunta que hoy debemos plantearnos no es si nuestro petróleo seguirá siendo nuestro o no. Lo he dicho y lo reitero: el petróleo es y seguirá siendo de los mexicanos.

La pregunta relevante que debemos plantearnos es cómo vamos a aprovechar mejor nuestros recursos petroleros para llevar a México a un futuro de prosperidad y de progreso.

Cómo queremos celebrar el 18 de marzo dentro de cinco años, cómo queremos celebrarlo dentro de 30, cuando se celebren 100 años de la expropiación petrolera.

Cómo recordarán los mexicanos del mañana a nuestra generación; cómo estará PEMEX, de seguir como vamos, a un siglo de haber sido creado, y cómo puede estar si tomamos ahora las decisiones que debemos de tomar.

Seremos acaso recordados como la generación que no pudo, o no supo, o no quiso actuar en el momento que le correspondía. Seremos recordados como la generación que fue incapaz de superar sus diferencias, como la generación que no supo encontrar el camino y se perdió en la división, en el encono, en la violencia o en el miedo.

Yo estoy convencido, amigas y amigos, que no será así.

Podemos y debemos lograr que esta sea recordada como la generación que enfrentó los retos que tenía México; que se unió para superarlos; que tuvo la visión y el coraje para defender realmente la soberanía de la Nación, al hacerla más fuerte, más moderna, más próspera y más desarrollada.

Por eso hago, desde aquí, un llamado a todas las mexicanas y a todos los mexicanos para que dialoguemos de manera abierta, objetiva y serena sobre las alternativas para fortalecer, y fortalecer de veras, a nuestra industria petrolera, y con ello fortalecer a México.

El petróleo es y será siempre nuestro.

Usemos esta riqueza que pertenece a nuestros hijos con visión y con responsabilidad, y demos juntos los pasos necesarios para construir un México más próspero y más justo, un país generoso, a la altura de nuestros anhelos y a la altura de nuestra dignidad.

Feliz aniversario a todos ustedes y enhorabuena.

¡Qué Viva Petróleos Mexicanos¡

¡Qué Viva México¡

A HURTADILLAS

Manuel Bartlett Díaz
20 de marzo de 2008

El presidente Calderón se fue a Dos Bocas a conmemorar la expropiación petrolera con cerco protector, gabinete y Labastida. Hasta entrada la noche se empezaron a difundir los discursos pronunciados ante unos cuantos petroleros, dicen, entusiastas. Después del impulso oficial de la “reforma energética” y las presentaciones de la señora Kessel de su diagnóstico aterrador, se esperaba una política en forma; no lo fue. El presidente Calderón pronunció exaltaciones patrióticas y aspectos concretos, grandes frases que usan los privatizadores para engañar: “Pemex no se privatizará”, “el petróleo seguirá siendo de los mexicanos”, “plena soberanía sobre nuestros hidrocarburos”. Sabemos qué significan estos conceptos para el Presidente, que ha declarado que necesitamos inversión privada en Pemex, que debemos asociarnos con empresas que tienen tecnología que no tenemos —y compartir—, y que como secretario de Energía y luego como Presidente impulsó aceleradamente permisos de generación de electricidad a extranjeros, que ya generan 40% de electricidad, y “contratos de servicios múltiples” que privatizan la explotación petrolera, todo afirmando que no intentaba privatizar.

En lo concreto Calderón reitera el desastre —la coartada— de la empresa: importación de gasolina y petrolíferos, disminución de las reservas, disminución de la producción, falta de recursos. Problemas producto de su política destructiva que no requieren cambios legales, sino responsabilidad del Presidente. Tan es así que tomó decisiones y ofreció otras. Ordenó el “estudio” para construir una refinería, imposible eludirlo. Afirmó haber puesto en marcha la reactivación de la petroquímica, proyecto para intereses privados, garantizándoles materia prima a precios competitivos, subsidiados, exhumación del proyecto Fénix. Dotar a Pemex de recursos, sin comprometerse a dejárselos. Darle libertad en decisiones, pero sin ordenar a Hacienda que deje de exaccionar. Erradicar la corrupción; ojalá, pues tiene casos cercanos pendientes. Inserta la necesidad de ir ya a explotar en aguas profundas, aunque reconoce que hay que aprovechar hasta la última gota de los recursos que tenemos en aguas someras y en tierra firme.

Afirma que “es indispensable darle a Pemex un mayor margen de maniobra para contratar, diseñar y utilizar de manera rentable y eficiente tecnología de punta… sólo así podrá cumplir con su misión”, propósito que precisa con su lamento por la incapacidad de Pemex “de explotar enormes riquezas existentes, en donde hasta ahora no le ha sido posible acceder por sí solo, como es el caso de aguas profundas”. Puede solo, cuando convenga.

Llamó el Presidente a un diálogo abierto sobre las alternativas, y es lo que no ha hecho en este jugueteo con una reforma que apunta pero oculta. ¿Confianza en los coordinadores “prisitas”?

Reyes Heroles interviene con más claridad privatizadora. Después de innumerables quejas sobre la imposibilidad de manejar la empresa como está (su papá sí pudo), sus disminuciones, ineficiencias producto de la deliberada destrucción, culpa de todo a los modelos de regulación y gestión obsoletos. Quiere flexibilidad “sin afectar la rectoría del Estado”; olvida que no es rectoría sino control directo. Fortalecer el Consejo de Administración, ¿con consejeros independientes como los que privatizaron Petrobras?

Pide “que se permita a Pemex hacerse acompañar de otras empresas al desarrollar diversas actividades, sin afectar la propiedad de la nación sobre sus recursos, la soberanía energética o la rectoría del Estado sobre el sector”. Las petroleras no acompañan, participan en las reservas, desnacionalizan.

No es eficiente —dice— que el marco institucional exija que Pemex realice solo, por sí mismo, prácticamente todas sus operaciones críticas: exploración y producción de hidrocarburos, refinación, procesamiento de gas, transporte, almacenamiento y distribución de petrolíferos, sin flexibilidad para apoyarse en otras empresas nacionales o extranjeras”. Aunque así operan integradas las principales petroleras del mundo.

Propone que el mercado de valores ejerza una mayor vigilancia sobre el desempeño de Pemex. ¿Se referirá al mercado de valores de Nueva York?, dado que ponen de ejemplo a Petrobras como “empresa nacional”, siendo que 60% de su capital está en la bolsa de Nueva York, que ejerce una severa vigilancia sobre la empresa. La “solución mexicana” de Reyes se hace con extranjeros, brillante.

mbartlett_diaz@hotmail.com
Ex secretario de Estado

Fortalecer a Pemex es fortalecer a México

Orgullo, preocupación y esperanza

Intervención de Jesús Reyes Heroles G.G., Director General de Petróleos Mexicanos, con motivo del 70 Aniversario de la Expropiación Petrolera, en Dos Bocas, Tabasco, el 18 de marzo de 2008.

Hoy conmemoramos que hace 70 años el Presidente de México, Lázaro Cárdenas del Río, tomó una decisión histórica, que sigue definiendo los parámetros básicos para la explotación de la riqueza de hidrocarburos de México. A partir de entonces varias generaciones de mexicanos construyeron Petróleos Mexicanos (Pemex), una de las principales empresas petroleras del mundo, que en 2000 llegó a ser la 5ª empresa petrolera integrada y que en 2007 fue la 11ª. El prestigio internacional de Pemex es merecido y de amplio reconocimiento.

Sin embargo, en 2004 la producción total de hidrocarburos alcanzó su máximo; a partir de entonces quedó estancada en volumen. Además, se observan otras tendencias hacia el deterioro, entre las que sobresalen la disminución de las reservas probadas, la menor producción de crudo, las crecientes importaciones de gasolinas, así como las pérdidas en refinación y petroquímica.

En paralelo, Pemex fue, y sigue siendo, sujeto a más y más regulaciones, propias de las entidades públicas en México, pero inadecuadas para una empresa petrolera nacional en el mundo contemporáneo. El modelo de regulación y gestión resultante es totalmente obsoleto.

Por eso Petróleos Mexicanos vive una situación por demás difícil, que le plantea una encrucijada: seguir sujeto a ese cúmulo de reglas, controles burocráticos y limitaciones a su operación, que lo condenaría a un deterioro operativo y financiero ininterrumpido; o, luchar para que se elimine esa camisa de fuerza que inhibe su crecimiento, a fin de que el país deje de seguir perdiendo valiosas oportunidades.

Por eso, quienes realmente deseamos un Pemex fuerte, para beneficio de México, debemos promover una revisión de su situación sin ambages e impulsar cambios que le permitan modernizarse. Sólo así la empresa podrá resolver con éxito los nuevos retos que le plantean el México de hoy, el entorno actual de los mercados petroleros internacionales, y el futuro de ambos.

Durante 70 años Petróleos Mexicanos ha sido la empresa pública emblemática de México, la más grande, la que más aporta al erario público, pilar de la balanza de pagos del país, y motor para la planta productiva nacional. De ahí que la mayoría de los mexicanos reconozcan la necesidad y urgencia de realizar diversos cambios para fortalecer a Pemex, su empresa petrolera nacional.

Por lo anterior, hoy conmemoramos esta fecha con orgullo y a la vez con preocupación, pero también con esperanza. Orgullo por lo que se ha avanzado, preocupación por los rezagos acumulados y por los retos en lo que falta por andar, y esperanza por el respaldo de los mexicanos para renovar y fortalecer a Pemex, bajo el liderazgo del Presidente Felipe Calderón.

Desempeño de Pemex durante 2007

Resumo los principales resultados operativos de Petróleos Mexicanos durante 2007.

Produjo tres millones ochenta y dos mil barriles de crudo por día, 5.3% menos que en 2006. Esto representa una disminución de 8.8% respecto al máximo alcanzado en 2004. En materia de gas natural produjo 6,058 millones de pies cúbicos diarios, 13% más que en 2006 y récord histórico. Sin embargo, las importaciones de gas natural representaron 22.9% del consumo final.

Como resultado, la producción total de hidrocarburos, crudo más gas, permaneció estancada en aproximadamente 4.4 millones de barriles de petróleo crudo equivalente, volumen que no se ha logrado superar desde 2004.

La tasa global de restitución de hidrocarburos alcanzó 50.3% para las reservas probadas 1P, tasa superior a la de 2006 (41%), pero insatisfactoria respecto al objetivo de más de 100%. En lo que se refiere a las reservas posibles (3P), su tasa de restitución aumentó de 59.7% en 2006 a 65.7% en 2007.

La relación reservas probadas a producción de crudo alcanzó 9.2 años durante 2007, una disminución de 0.4 años respecto a 2006; en gas fue 8.2, en comparación con 9.7 años.

El generoso campo Cantarell continuó su declinación conforme lo previsto; en 2007 produjo un millón 496 mil barriles diarios, 17% menos que el año anterior.

Informo que al 1° de enero de 2008 las reservas probadas de hidrocarburos (1P) sumaron 14,700 millones de barriles de petróleo crudo equivalente, 5.1% inferiores a las de 2006.

En 2007 el Sistema Nacional de Refinación (SNR) procesó un millón 270 mil barriles por día, prácticamente lo mismo que desde 1992. En consecuencia, se importaron gasolinas equivalentes a 40.3% del consumo total, que crece con gran rapidez, lo que representó una sangría de divisas por 10,160 millones de dólares.

Durante 2007 se produjeron 9,884 millones de toneladas de petroquímicos, 7.8% más que un año antes.

El año pasado Pemex vendió 1,134 miles de millones de pesos, lo que implicó que pagara 676.3 mil millones de pesos de impuestos y derechos, 59.6% de sus ventas totales.

Durante 2007 la administración de la deuda de Pemex permitió reducir en 89,800 millones de pesos su saldo, de 590,700 a 500,900 millones; casi la totalidad corresponde a endeudamiento vía Pidiregas.

Además, en 2007 los pasivos laborales aumentaron en 56,528 millones de pesos, para alcanzar un total de 528,193 millones, esto es, un crecimiento de 12%, por demás acelerado.

En julio de 2007 se concluyó la revisión del Contrato Colectivo de Trabajo. En un ambiente de cordialidad y respeto mutuo, sin emplazamiento a huelga, el STPRM y Pemex acordaron cambios que, en lo económico, estuvieron alineados con revisiones previas, y en lo laboral abrieron nuevos espacios para un mejor aprovechamiento de los recursos humanos de Petróleos Mexicanos. Como en toda negociación ambas partes se quedaron con asuntos pendientes. Sin embargo, reconozco la disposición al diálogo y el liderazgo firme de Carlos Romero Deschamps durante esa revisión, con la convicción de que continuará al resolver los nuevos retos que enfrenta la empresa.

Si bien en 2007 mejoraron los índices globales de seguridad en el trabajo, el resultado fue claramente insatisfactorio, debido a varios accidentes fatales. De éstos destaca la colisión de la plataforma Usumacinta, cuando perdieron la vida seis trabajadores de Pemex y 16 de empresas contratadas por el organismo. Esta situación causó un gran luto y entristece a la familia petrolera. Se están tomando medidas para que tipo de tragedias no vuelvan a ocurrir.

En materia ambiental se redoblaron los esfuerzos para mitigar las emisiones al aire, al agua y las afectaciones de suelos. Sin embargo, los retrasos en algunos proyectos contribuyeron a generar un repunte de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Pemex Refinación arrojó pérdidas antes de impuestos por 41,900 millones de pesos, en comparación con 34,900 mp en 2006. Este aumento refleja el deterioro de los diferenciales entre los precios del crudo y de los petrolíferos, deficiencias estructurales por la configuración de sus plantas, que todavía generan demasiados productos de bajo valor agregado, y otras ineficiencias vinculadas con rigideces laborales y administrativas.

Por su parte, en 2007 Pemex Petroquímica arrojó pérdidas antes de impuestos por 14,500 millones de pesos, en comparación con 19,000 millones de pesos en 2006. Esto respondió al inicio del nuevo ciclo petroquímico, a la obsolescencia de su planta productiva, y a restricciones administrativas que le impiden adecuar sus plantillas de personal con mayor velocidad.

Pemex Gas y Petroquímica Básica arrojó una utilidad después de impuestos por 4,900 millones de pesos, 152% superior a la de 2006.

Por su parte Pemex Exploración y Producción generó utilidades después de impuestos por 19,700 millones de pesos, que contribuyeron a paliar las pérdidas de otros organismos.

Durante 2007 continuaron los actos vandálicos contra instalaciones de Pemex, sobre todo tomas clandestinas. Seguimos apelando a las comunidades y a los gobiernos estatales y municipales para que nos ayuden a combatir estos actos vandálicos, contrarios a la ley y que atentan contra el patrimonio de Petróleos Mexicanos.

En julio y septiembre del año pasado Pemex fue víctima de varios actos de sabotaje contra diversos ductos, lo que implicó pérdidas para la empresa y daños muy cuantiosos para la economía nacional, que lamentablemente se vio afectada por desabasto durante varios días, que pudo haber sido mayor de no ser por la pronta y decidida respuesta de los trabajadores de Pemex.
Situación operativa

Desde hace una década Petróleos Mexicanos opera con márgenes cada vez más estrechos: no se ha edificado una refinería desde 1979; en Refinación y Petroquímica la capacidad de almacenamiento limita cada vez más su operación eficiente; en general, la infraestructura de ductos se ha expandido con gran lentitud.

Se han acumulado rezagos de mantenimiento, que se estima requieren más de 30 mil millones de pesos y cuando menos tres años para remontarlos. En algunas plazas la autonomía de las terminales de abastecimiento y reparto (TAR's) es inferior a la mínima recomendable. La flota para transporte de cabotaje de petrolíferos, en especial en el Océano Pacífico, está muy mermada; la flotilla de las pipas para transporte terrestre tiene una edad promedio de más de 10 años, por lo que requiere su renovación acelerada. Menos del 10% de los ductos de Pemex tienen sistemas automatizados tipo Scada permiten anticipar problemas y, en su caso, responder con oportunidad a incidentes y siniestros, a fin de evitar un mayor daño a la operación, las comunidades y el medio ambiente. La incursión en aguas profundas es incipiente y tardía, lo que representa una de las mayores debilidades para garantizar el futuro del suministro de la producción de hidrocarburos en el país.

La formación de cuadros profesionales de primer nivel para la visualización y conceptualización de nuevos proyectos de inversión es insuficiente. La capacidad de Pemex para absorber conocimiento, adaptar y asimilar nuevas tecnologías es limitada. El Instituto Mexicano del Petróleo (IMP), brazo tecnológico de Pemex, ha perdido influencia, y sus aportaciones para la operación cotidiana han disminuido.

Junto con otras causas, lo anterior explica el estancamiento de la producción de hidrocarburos desde 2004 y de petrolíferos desde 1992, así como las pérdidas de Pemex Refinación y Pemex Petroquímica, y las restricciones para la expansión de Pemex Gas y Petroquímica Básica.

Una de las causas de estos estrechos márgenes operativos se encuentra en los múltiples y complejos procedimientos que tiene que seguir la empresa para poder realizar las operaciones más comunes y sencillas. Los trámites para concretar adquisiciones; contratar obra pública o servicios; administrar la ejecución de proyectos; contar con un presupuesto adecuado y oportuno; así como para proponer proyectos sólidos, bien sustentados y a tiempo para su aprobación, son múltiples y tortuosos, lo que provoca desmotivación de muchos de sus trabajadores y directivos, y una administración más inercial que por objetivos.

Desde diciembre de 2006 Petróleos Mexicanos intensificó sus acciones en todos esos frentes, buscando soluciones expeditas. Por ejemplo, se pusieron en marcha 15 iniciativas estratégicas, que abarcan desde un sistema para conceptualizar y ejecutar mejor los proyectos, hasta la renovación de la flota petrolera y de la flotilla de autotanques. Siguiendo directrices del Gobierno Federal, Pemex anunció el proyecto Etileno XXI, que permitirá abastecer un volumen sustancial de etano y de gasolinas naturales a la industria petroquímica nacional durante 15 años, para que amplíe sustancialmente la producción de etileno y de los múltiples productos que de éste se derivan. También, con la conducción de la Secretaria de Energía, Georgina Kessel, y con el apoyo de la Secretaría de la Función Pública, se estableció el Comité de Auditoria Independiente. Durante este año ha quedado claro que es posible avanzar. De seguir contando con la entusiasta colaboración de los trabajadores y directivos hay esperanza. Sin embargo, también ha quedado claro que el trabajo interno no es suficiente. Es demasiado lo que debe remontarse en materia del marco legal y regulatorio, así como de las múltiples trabas normativas y burocráticas que enfrenta Pemex. Los alcances de la transformación interna están limitados por el marco institucional vigente.

Retos y desafíos

Por todo lo anterior, Petróleos Mexicanos enfrenta retos fundamentales que es urgente resolver para hacer viable su modernización. Esos desafíos abarcan lo siguiente:

Promover un marco regulatorio para Pemex, que le otorgue flexibilidad en aspectos fundamentales de su gestión, sin afectar la rectoría del Estado en materia de hidrocarburos. Los aspectos a considerar son eliminar la intervención de instancias ajenas en decisiones propiamente técnicas y de empresa; las modalidades y procedimientos de contratación de inversiones, bienes y servicios conexos, y, la integración y ejercicio del presupuesto. Para una empresa en la cual dos terceras partes del gasto total es inversión, y de ésta la mayoría es en instalaciones de proceso específicas para la industria petrolera, un ejercicio ágil de la contratación de ingenierías, procura y construcción de proyectos es indispensable.

Alentar una mejora sustancial del gobierno corporativo de Pemex, en congruencia con una mayor autonomía de gestión, que mejore la transparencia y la rendición de cuentas, sin afectar su naturaleza de empresa de propiedad y control estatal. Las acciones deberían orientarse a fortalecer su Consejo de Administración, para que sea ahí donde se concreten las decisiones fundamentales del organismo. Esto debería complementarse con medidas que permitan una fiscalización y control más efectivos de Pemex desde Pemex, que mejoren la transparencia y la rendición de cuentas de la empresa.

Pugnar por un nuevo modelo de control y fiscalización, que no debilite sino que fortalezca la efectividad de las tareas contra la corrupción. Este modelo debería estar enfocado hacia los resultados, en vez de hacia los procesos, no inhibir la toma de decisiones, dar prioridad a medidas preventivas, sancionar a los culpables de ilícitos graves, y no ser excesivamente riguroso con funcionarios y empleados que cometan faltas administrativas menores.

Procurar que se permita que Petróleos Mexicanos pueda hacerse acompañar de otras empresas al desarrollar diversas actividades propias de su giro, sin afectar la propiedad de la Nación sobre sus recursos, la soberanía energética, o la rectoría del Estado sobre el sector. No es razonable ni eficiente que el marco institucional exija que Petróleos Mexicanos realice solo, por sí mismo, prácticamente todas sus operaciones críticas (exploración y producción de hidrocarburos, refinación, procesamiento de gas, transporte, almacenamiento, y distribución de petrolíferos), sin flexibilidad para apoyarse en otras empresas, nacionales o extranjeras. Se trata de un régimen jurídico que limita cada vez más la capacidad de ejecución de Pemex y afecta una operación eficiente. Ninguna empresa petrolera tiene una prohibición tan amplia y tajante como la de Pemex, para desarrollar conjuntamente con otras empresas proyectos propios de sus operaciones críticas en el territorio nacional. Este impedimento es particularmente costoso en refinación y aguas profundas.

Promover que se aplique a Pemex un régimen tributario y presupuestario en línea con las mejores prácticas internacionales, predecible, cierto y estable, que le permita conservar más recursos propios, pero a un ritmo y por montos que no pongan en riesgo el equilibrio de las finanzas del Gobierno Federal. Esto permitiría dar sustento multianual a la operación cotidiana de Pemex, al mantenimiento y a la confiabilidad operativa, así como a un programa de inversión consistente con su plan de negocios y menos apalancado. Además se requiere actualizar de nuevo el esquema tributario que se aplica a Pemex, a fin de que pueda desarrollar con éxito proyectos de mayor costo, como aquellos en campos abandonados, Chicontepec, aguas profundas y yacimientos transfronterizos.

Procurar que se de una mayor vigilancia del desempeño de Pemex por parte del mercado de valores, sin colocar acciones, parte de su capital o conceder derechos corporativos. Esto buscaría impulsar una mejora continua de la revelación y divulgación de información, en beneficio del público inversionista en títulos de Pemex, de la ciudadanía y del organismo.
Pemex tiene la esperanza de que esos desafíos de su entorno institucional puedan resolverse en el futuro inmediato pues, junto con las medidas internas, le permitirían cumplir cabalmente con lo que los mexicanos esperan de la empresa y recuperar una posición de liderazgo internacional en el sector de hidrocarburos. En ese caso, el compromiso de Petróleos Mexicanos, de trabajadores y directivos, sería restituir reservas, mantener la producción, cerrar brechas operativas, eliminar pérdidas en refinación y petroquímica, conceptualizar y ejecutar de manera eficaz nuevos proyectos de inversión, mejorar el aprovechamiento de los recursos humanos, la seguridad industrial y el desempeño ambiental, hasta alcanzar las mejores prácticas internacionales.

Señor Presidente;

Compañeros petroleros:

Esos son los principales retos institucionales que Petróleos Mexicanos enfrenta para estar en condiciones de tener éxito durante su futuro inmediato. La necesidad y urgencia de resolverlos sólo queda en evidencia cuando se parte de reconocer al Pemex de hoy, no desde una perspectiva romántica, que ingenua o maliciosamente soslaye o niegue la problemática operativa y financiera que enfrenta Petróleos Mexicanos. Se requiere encontrar la solución mexicana para la problemática actual de la empresa petrolera nacional. La esperanza esta ahí. Cárdenas lo logró en 1938 y Calderón lo logrará en 2008.

Desde su campaña, el Presidente Felipe Calderón planteó a la opinión pública su visión de un Pemex para un México ganador, cuyas características compartió con los mexicanos. Para concretar ese anhelo común se requiere fortalecer a Petróleos Mexicanos. Lo peor que podría suceder es dejar al organismo como está. Por eso para Pemex superar estos retos no es un asunto adjetivo o secundario, sino crítico y esencial para la continuidad de su operación, su supervivencia y su viabilidad en el mediano plazo.

El país no puede seguir perdiendo oportunidades a costa de las generaciones presentes y futuras. Los trabajadores petroleros, todos aquí reunidos, nos encargaremos de ello.

El petróleo fue en 1938 un signo de unidad de los mexicanos.

En el año 2008, el petróleo debe volver a unir a los mexicanos.

Discurso de la Dra. Georgina Kessel Martínez, secretaria de Energía, durante la Ceremonia Conmemorativa del 70 Aniversario de la Expropiación Petrolera, en la terminal marítima “Dos Bocas”, municipio de Paraíso, Tabasco.
18 de marzo de 2008.


Lic. Felipe Calderón Hinojosa
Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos

Señor Gobernador del Estado de Tabasco
Andrés Granier

Compañeros del Gabinete Legal y Ampliado, en particular, Jesús Reyes Heroles, director general de Petróleos Mexicanos

Carlos Romero Deschamps
Secretario General del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana

Señores legisladores

Trabajadoras y trabajadores petroleros

Señoras y señores:

La energía y los hidrocarburos constituyen una parte esencial y estratégica de nuestra Nación.

México requiere cambios, México necesita una industria petrolera fortalecida. Que contribuya a un mayor desarrollo y bienestar. Que contribuya a hacer de nuestro país una nación más libre, más solidaria, más fuerte y más generosa.

Que nos ayude a continuar generando las oportunidades que todos los mexicanos merecemos y particularmente para aquellos que menos tienen.

Todos conocemos la historia de la expropiación petrolera de 1938 que tuvo como resultado la construcción de una institución como PEMEX que es, sin duda, un orgullo para todos los mexicanos.

Todos los que estamos aquí fuimos educados en el valor nacionalista de nuestra propiedad sobre los hidrocarburos y los recursos de nuestro país.

El petróleo es, constitucional y culturalmente, de todos los mexicanos.

Los mexicanos tenemos que hablar con la verdad sobre la situación que enfrentamos actualmente. Es verdad que PEMEX necesita tecnología. Es verdad que la producción de nuestro principal yacimiento, Cantarell, se está reduciendo, y que ahora necesitamos extraer el petróleo de yacimientos más complejos. Es verdad, que a pesar de que contamos con el personal y técnicos del más alto nivel, requerimos más experiencia y nueva tecnología para hacerlo.

Queremos hoy, tal y como lo quería el General Lázaro Cárdenas del Río en 1938, una industria petrolera líder, que sea capaz de sacar los recursos del subsuelo de nuestro país y convertir esa riqueza en posibilidades de crecimiento y en oportunidades y empleos para todos los mexicanos.

Para que nuestra empresa pueda desarrollarse en un entorno nuevo y complejo, es evidente e indiscutible que necesitamos cambios, necesitamos dotarla de nuevas herramientas para mejorar su capacidad de ejecución.

En este entorno debemos preservar la soberanía, la propiedad y el aprovechamiento de la renta petrolera que es y seguirá siendo de todos los mexicanos. No debe quedar ninguna duda: el petróleo es, ha sido y seguirá siendo siempre de los mexicanos.

Los datos objetivos, las cifras y los hechos nos advierten con claridad que experimentamos una importante caída en las reservas que a la larga puede traducirse en una reducción de la producción de hidrocarburos.

Hay que ser muy claros, en esto: Eso no significa que México ya no tenga petróleo. Significa que ya no lo podemos extraer de las zonas donde actualmente se sitúa nuestra mayor producción. Significa que necesitamos extraer nuestra riqueza de nuevos yacimientos, y que tenemos que hacer las cosas de manera diferente.

Para garantizar nuestra seguridad energética, será necesario, al mismo tiempo, aumentar la tasa de recuperación de Cantarell y de campos maduros, continuar la exploración y explotación de yacimientos en aguas someras y en tierra, particularmente en Chicontepec, e iniciar la actividad en aguas profundas. En pocas palabras, tenemos que aprovechar todo el potencial energético de nuestro país.

Tenemos recursos muy importantes en aguas profundas. Buena parte de los estudios técnicos muestran que tenemos una gran riqueza y que ésta se encuentra en el Golfo de México. Alcanzar esa riqueza requiere experiencia, tecnología, conocimientos y capacidad de ejecución que hoy, no tenemos.

México necesita dar un salto tecnológico para ir por ese petróleo. Necesitamos tomar las decisiones, en el año 2008, para dar el salto tecnológico en el menor tiempo posible.

Es tiempo de ir por nuestros recursos en donde quiera que se encuentren. Debemos ampliar el potencial de la exploración y explotación petrolera de nuestro país.

Los mexicanos de hoy debemos ser congruentes con la época en el que nos tocó vivir y desarrollarnos.

Tenemos un país con una clara vocación petrolera que necesita evolucionar. Asumimos el nuevo reto de explorar en aguas profundas como una gran oportunidad para revisar, de manera integral, nuestro sector energético y la producción de hidrocarburos.

El Gobierno del Presidente Calderón tiene una visión clara y de largo plazo del sector energético.

Aún cuando estamos decididos a aprovechar nuestro potencial en energías renovables, el proyecto petrolero de México, indica que seguiremos requiriendo de los hidrocarburos, al menos, en el próximo medio siglo.

Tenemos la oportunidad de responder al crecimiento de nuestro mercado y somos muy afortunados al contar, aún, con recursos clave que pueden generar el desarrollo definitivo de nuestro país.

No podemos perder el tiempo ni oportunidades. No sería responsable quitarle a México, a nuestros jóvenes y a las futuras generaciones, la seguridad energética que garantice su desarrollo.

Hoy tenemos que preguntarnos: ¿Cuál es nuestra visión de PEMEX? ¿Cómo queremos que nuestra empresa petrolera se desarrolle en el futuro?

En el Gobierno Federal, queremos una empresa rentable, altamente competitiva, productiva, con óptimo aprovechamiento de los recursos, con la mejor tecnología disponible, corporativamente moderna, transparente y con rendición de cuentas, segura y ambientalmente sustentable.

Queremos un PEMEX moderno y fuerte para el siglo XXI.

Queremos un PEMEX que renueve sus capacidades para seguir siendo, el orgullo de todos los mexicanos.

Que sin perder soberanía, sin perder la rectoría del Estado sobre los hidrocarburos, nuestra empresa sea capaz de evolucionar, de tener la agilidad y la capacidad de operar en un entorno global de mayor competencia.

Ese es el PEMEX que creemos posible y ese es el futuro al que le estamos apostando.

La determinación de fortalecer a PEMEX es una decisión de Estado, estratégica, de seguridad nacional, que merece un debate de altura, ideas de todos y la voluntad de conciliar.

Por eso el Presidente Calderón ha insistido en la necesidad de construir una visión común para encontrar soluciones a los retos que hoy enfrenta PEMEX.
Necesitamos construir una visión incluyente con la participación de todos los actores políticos y sociales.

El fortalecimiento de PEMEX constituye un gran reto pero también, una gran oportunidad de colaboración histórica entre los Poderes de la Unión.

Tenemos que trabajar con los académicos y con los expertos.

Tenemos que sumar el talento, la experiencia y la opinión de los trabajadores petroleros y de su sindicato.

Tenemos que trabajar con toda la sociedad, con todos los partidos políticos y con todos los legisladores.

Queremos escuchar y contar con todas las voces, que nadie se quede fuera. Que todos aporten para compartir un diagnóstico y una visión de los retos.

La discusión de estos retos y la capacidad de construir acuerdos es relevante no sólo para la modernización de México sino también para la construcción de la democracia que queremos todos los mexicanos.

Lo digo, porque en democracia el reto es ser capaces de integrar posiciones y construir decisiones colectivas.

En democracia, los temas se tratan y se discuten abiertamente, sin violencia y sin rupturas. Los temas se discuten con debate, con diálogo, con argumentos y con ideas.

Estoy convencida de que los mexicanos queremos contar con toda la información, queremos escuchar los argumentos, analizar las distintas posiciones y los diferentes escenarios.

Habrá mucho debate y estoy segura que, al final, se impondrán las mejores virtudes de la democracia: llegaremos a acuerdos, construiremos consensos y encontraremos, entre todos, la mejor solución a los retos de PEMEX.

Señor Presidente. Señoras y señores.

Este día, que celebra la visión que tuvo el Presidente Lázaro Cárdenas del Río hace setenta años, debe recordarnos que no hay retos inalcanzables si los mexicanos estamos unidos.

Que las ideas de hoy, serán las realidades de mañana.

Lo reitero, el petróleo fue en 1938 un signo de unidad de los mexicanos.

En el año 2008, el petróleo debe volver a unir a los mexicanos.

Muchas gracias